sábado, 17 de mayo de 2014

QUÉ MIDE LA HUELLA ECOLÓGICA

Desde principios de los años noventa se viene ensayado un indicador numérico, y por lo tanto cuantificador, de la sostenibilidad. Este indicador es la huella ecológica.

La primera publicación académica sobre este tema la presentó WILLIAMS REES en 1992. 

En 1994, bajo la supervisión de REES, WACKERNAGEL desarrolló un primer método de cálculo en la Universidad de Columbia.


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 (Wackernagel (1994): 

 “Ecological footprint and appropriated carrying capacity : A Tool  for planning  Towards sustanibility” 

 (tesis doctoral)

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Dos años después, a principios de 1996, WACKERNAGEL Y REES publicaron "Our ecological footprint. Reducing Human Impact on the Earth", texto en el que se define la huella ecológica .

Definición:

“Área ecológicamente productiva (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos),  necesaria para producir los recursos utilizados y asimilar los residuos producidos por una población dada, con un modo específico de vida, de forma indefinida" 

Metodología:

Evidentemente este cálculo es complejo, y existen distintos métodos para hacerlo. Por ejemplo, la “metodología eco-índice desarrollada en el año 2000, adoptada por el Instituto de Estocolmo.
 
Desde el año 2006,  se han publicado conjuntos de resultados que están disponibles en www.footprintstandards.org.

¿Es un indicador efectivo?


La Comisión Europea ha evaluado esta metodología para valorar los progresos alcanzados en relación con los objetivos fijados por  la Estrategia de Recursos de la Unión Europea.. En mayo de 2008, presentó una publicación "Potential of the ecological footprint for monitoring environmental impacts from natural resources use”, en la que se considera que la huella ecológica podría ser un indicador efectivo.  

La UE considera que:

“La huella ecológica es un indicador intuitivamente atractivo, fácil de divulgar y de comprender, tanto más consistente y significativo cuanto más amplio sea el nivel de agregación, es decir, en los niveles de los estados  nacionales y superiores”.

No obstante, el informe de la UE añade que todavía son necesarios algunos refinamientos metodológicos y hace una serie de recomendaciones sobre cómo utilizar las metodologías disponibles, dirigidas a las instituciones de la UE y a los gestores políticos. Por ejemplo, se recomienda utilizar los indicadores de estas metodologías conjuntamente con los Indicadores de Desarrollo sostenible, ya establecidos en la propia UE, y que son un conjunto de 155 indicadores organizados jerárquicamente en diez temas. Se recomienda también la utilización de una cesta de indicadores y no el uso de indicadores aislados

El informe evalúa también las principales virtudes exigibles a los indicadores de este tipo mediante la evaluación RACER, una evaluación que tiene interés en sí misma. 

En la pág  http://www.footprintnetwork.org/es/index.php/GFN/page/publications/, están accesibles los objetivos, el equipo y el carácter de esta entidad.

RACER es el acrónimo de los criterios utilizados en la evaluación de un indicador, que son los siguientes: (1) Que sea Relevante, en tanto que exista una  vinculación clara del indicador con los objetivos  a medir (2) Aceptado por los agentes implicados (3) Creíble para los no expertos (4) Fácil (Easy) de monitorizar, y (5) Robusto frente a la manipulación y el error

Resultados   

En cualquier caso, el mayor interés de la cesta de  indicadores que forma la metodología de la huella ecológica está en los resultados obtenidos con ellos. La metodología permite comparar el impacto sobre el medio, de sociedades dispares. 

Llevando una vida agraria, sin monocultivos intensivos, se estima  que una o dos hectáreas de terreno son suficientes para abastecer las necesidades de una familia. Sin embargo, sería necesario un territorio mayor que la superficie de la Tierra para satisfacer las necesidades de 6.000 millones de seres humanos, si todos vivieran de la manera en que vive un habitante medio de un país desarrollado. 

La huella ecológica de los países industrializados supera ampliamente su propia superficie. De hecho, estos países extraen recursos y vierten residuos en lugares muy alejados de su territorio. De un modo didáctico, el indicador de huella ecológica expresado en Hectáreas/per cápita  trata de advertir de que el modo de vida característico de los países más desarrollados no puede extenderse al conjunto de todos los habitantes del planeta.


La Global Footprint Network edita informes periódicos sobre el estado del planeta. Estos informes  se construyen sobre dos indicadores: el Living Planet index (índice de vitalidad del planeta), que refleja la salud de los ecosistemas, y el Ecological Footprint (la huella ecológica p.d.) que muestra la extensión de la demanda humana sobre estos ecosistemas. 

De acuerdo con estos informes, el sobrepasamiento de la  biocapacidad de la Tierra se produjo en los años ochenta, y en el año 2003 esta  capacidad ya se había excedido en un 25%, esto es, la Tierra había tardado un año y tres meses en producir los recursos consumidos en ese año.  Un ejemplo: ese año se taló más madera de la que había crecido en ese mismo periodo.  

En el año 2050, se habrá alcanzado un nivel de demanda que doblará la biocapacidad, lo cual implica un déficit ecológico tal que conducirá el colapso de los ecosistemas.

La metodología utilizada para calcular la huella ecológica permite también separar sus componentes. De este modo puede observarse que lo que se denomina huella del carbono, que representa  la demanda de combustibles fósiles, es la que más ha crecido, puesto que  se ha multiplicado por nueve entre 1961 y el año 2003.

El indicador también permite identificar a aquellos países que están por encima de la biocapacidad de su territorio, y distinguirlos de aquellos que están aún por debajo. De este modo, la línea geopolítica que divide a los países  por su desarrollo económico, puede traducirse en una línea que distingue a los países ecológicamente deudores de los ecológicamente acreedores.
Resultado de imagen de biocapacidad del planeta

El indicador de huella ecológica puede combinarse con el indicador propuesto por las Naciones Unidas para la medida del bienestar, Human Development Index (HDI).

De la combinación de estos indicadores se obtiene un cuadrante de sostenibilidad,  en el que estarían encuadrados aquellos países que con un HDI por encima de 0,8 y una huella ecológica por debajo de 1,8 hectáreas por persona, que es la biocapacidad calculada del planeta. Ciertamente ningún país cumple estas condiciones (salvo Cuba, según los datos que ha presentado ante las Naciones Unidas). La India o China tienen HDI por debajo de 0,5  ( a principios de los 2000) y los Estados Unidos o Australia tienen huellas ecológicas por encima de 6.

Si estos números son ciertos, el crecimiento del conjunto de la humanidad está seriamente comprometido. 

En primer lugar es necesaria una revisión crítica de la metodología y de los datos empleados.

Si los resultados son consistentes, entonces caben dos alternativas principales: o el decrecimiento o la revolución tecnológica.






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La huella del carbono

El Mapa de Carbono

 Un mapa dinámico sobre las emisiones de carbono 

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