viernes, 30 de mayo de 2014

IMPLICACIÓN DE LAS ONG EN LAS DECISIONES GLOBALES. TODO EMPEZÓ EN ESTOCOLMO

La Conferencia de Estocolmo de 1972 fue el momento y lugar adecuado para la implicación de las organizaciones no gubernamentales en la toma de decisiones ambientales.

Afortunadamente conocemos bastantes detalles de lo que allí ocurrió.

Cuenta PETER NILSSON (NGO involvement in the UN Conference on the Human Environment in Stockholm 1972: Interrelations between intergovernamental discourse framing and activist influence), un ensayo escrito en el año 2003, que en el otoño de 1968, según el recuerdo del entonces embajador sueco ante las Naciones Unidas, el comité científico sugirió diferentes alternativas para convocar la siguiente conferencia.

Entre ellas figuraba el medio ambiente como tema. La delegación sueca defendió esta alternativa, en parte como reacción para evitar que se hablara, una vez más, de los usos pacíficos de la energía nuclear. 

Un requisito previo para que la Conferencia pudiera llevarse a cabo, era el apoyo de los Estados Unidos,  por lo que se establecieron conversaciones con los expertos ambientalistas americanos. Esta fase previa estuvo dominada por los intereses europeos y americanos con exclusión del Tercer Mundo, lo cual sería después determinante.

Paralelamente, el grupo científico LASITOC, fundado en 1967, nacido en la universidad de verano, y con participación de jóvenes de distintos países europeos, tuvo conocimiento de la realización de la conferencia.

En 1970, organizaron una reunión en Londres denominada  “Amenazas y Promesas de la Ciencia,  de la que sale el grupo PowWow, que se pone en contacto con organizaciones que tenían el carácter consultivo en la Naciones Unidas, y por lo tanto,  algo muy importante: acceso a información.

A través de estos canales conocen la agenda de la conferencia que les parece poco satisfactoria. En el trabajo de reorganización de lo que llaman “Una agenda más relevante” surge el Oi Comité que se convierte en un actor central, invitando y organizando la participación de 63 jóvenes científicos de todo el mundo.

Del grupo PowWow sale la iniciativa de montar una asamblea de grupos ambientalistas y de izquierdas que habría de celebrarse en los mismos días que la conferencia oficial, en junio de 1972.

El 14 de  febrero de ese año, se reúnen para preparar la conferencia al menos 32 organizaciones, entre las que se encuentran: Altenative city, The anarquist working group, grupos ecologistas, partidos políticos suecos de centro e izquierda y el Oi comité. Su agenda contiene temas como la crisis energética, el ecocidio de Vietnam o las drogas.

Entre los grupos ecologistas destacaba Friends of  the Earth Suecia que dio popularidad al tema de la explosión demográfica. Importante es también la iniciativa, que se vería realizada durante la conferencia, de lanzar una publicación diaria durante todos los días que durase la reunión: la publicación Eco.

En la conferencia  oficial aparecieron sorpresas 

Se hizo evidente la ruptura entre la visión ambiental de los países occidentales y la experiencia que se tenía de estos problemas en el Tercer Mundo. El problema demográfico fue el punto principal de desencuentro. Los países desarrollados propusieron la planificación familiar como solución a la explosión demográfica, mientras que los países pobres denuncian la desigual distribución y control de los recursos como fuente principal del problema de la pobreza. 

Como resultado de la ruptura, se produce una revuelta en la conferencia que obliga a cambiar la agenda. Es en este momento cuando los jóvenes que habían participado en la Conferencia Hamilton  en 1971, en la que había estado el grupo PowWow,  y que habían sido realmente  invitados desde el principio, deciden que es una oportunidad que no pueden perderse y envían una delegación de doce personas a la conferencia oficial.
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Dejar entrar a una docena de representantes de las ONG, no es la forma en que desde las Naciones Unidas se esperaba que funcionasen las cosas.

Las Naciones Unidas habían ofrecido facilidades para organizar un foro formado por algunas ONG seleccionadas: el Environmental Forum.

Éste era un modo de legitimarse llegando a una audiencia más amplia que la que se podía alcanzar  a través de la burocracia de los gobiernos nacionales.

Lo que se gestó, sin embargo, fue el  Peoples forum, no promovido por las Naciones Unidas, sino  nacido a partir de redes y grupos ecologistas autónomos.

La estrategia de las Naciones Unidas, procedía seguramente de una propuesta sueca basada en experiencias sobre conflictos domésticos.  La idea era situarse en una posición de arbitraje entre los movimientos sociales y la comunidad financiera. 

Las fuentes directas[1] que cita PETER NILSSON en su ensayo[2], aseguran que hubo serios intentos para distraer la atención  puesta en el Peoples Forum.

Como ejemplo se citan las actividades  de ROBERT ANDERSON, amigo personal del presidente  NIXON, financiando e infiltrándose en Friends of The  Earth, una de la ONG que estaba en el Environmental forum,  y de este modo, darle más relevancia, a la vez que se aseguraba su control.

El caso es que el Peoples Forum fue radical y provocador durante la conferencia, muy interesado en analizar el ecocidio de Vietnam, por ejemplo, que claramente atacaba la posición de los Estados Unidos. El Environmental Forum, promovido fundamentalmente por el gobierno sueco,  se mantuvo en posiciones más próximas a las de la conferencia oficial.

La Conferencia de Estocolmo se convierte con todo esto  en un campo de pruebas para las conferencias posteriores, de  Río y Johannesburgo, en las que se consolidaría la constitución de asambleas paralelas.

En la conferencia se puso también en evidencia una nueva polaridad.

La tensión Norte-Sur se hace tan potente como la Este-Oeste. China está por primera vez presente, mientras que Rusia está ausente. En poco tiempo, esto conduce a nuevas mayorías en las reuniones que condicionan las estrategias de todas las partes y también las de las organizaciones no gubernamentales.

Son cambios sin duda importantes, pero  hay más cosas que empiezan a cambiar a partir de 1972







[2] Per Janse , Jan Fjellander, Tord Björk , entrevistados por Nilsson.

¿ES EL ACTIVISMO LA ESTRATEGIA QUE MEJOR FUNCIONA EN LOS TEMAS DE MEDIO AMBIENTE?

TED GLICK[, Activista desde mediados de los setenta,  ha sido el coordinador nacional de la Red de Políticos Progresistas Independientes Y diputado por el Partido Verde en el condado de Essex. representa un contrapunto a la estrategia basada en alianzas políticas, que defienden por ejemplo SHELLEBERGER y NORDHAUS

GLICK defiende el activismo en la calle y la movilización, como la estrategia más adecuada para la defensa del medio ambiente.

Rank and Rile

En septiembre de 2005, Glick escribió un artículo en la revista  GRIST que titulaba “Rank and Rile” (ponerse en formación e irritar) en el que decía:

 “La batalla para estabilizar el clima no se gana solamente con argumentos racionales, con cambios en el etilo de vida individual o esfuerzos modestos para implantar energías más limpias. Dada la alarma y la resistencia al cambio de la industria del carbón y del petróleo, lo que hace falta es una movilización como no se haya visto nunca en este país”

La llamada a la acción va unida en GLICK al optimismo.  Pasa revista a todos lo apoyos del movimiento:

 “Los estudiantes, a través  de Energy Action que agrupa a 24 grupos, están con nosotros. Los pacifistas que están contra la guerra, están también con nosotros. Muchas ciudades y algunos estados  que están tomando medidas para reducir las emisiones de gases y remplazar energía contaminante por alternativas limpias, están con nosotros. Los lideres de la derecha cristiana (como el  reverendo Rich Cizik) están con nosotros [con el argumento: Dios no  nos preguntará como creo el mundo pero nos pedirá cuentas de lo que hicimos con lo que Él creó]. Incluso entre los líderes del partido republicano se alzan voces que declaran la necesidad de actuar –los  senadores McCain, Hagel  o Chafee -; los líderes políticos están con nosotros. Y lo más significativo, este verano [2005] una  encuesta realizada por la universidad de Maryland reveló que una abrumadora mayoría, el 94%, de los norteamericanos piensa  que los  Estados Unidos debe reducir la emisiones en la misma medida o más que el resto del mundo. La gente está con nosotros”.

La propuesta de GLICK es la de actuar para conseguir un mundo mejor, un mundo deseable, cimentado sobre la justicia, en donde estemos en paz unos con otros y con  la tierra que nos da la vida; y pregunta al final del artículo: “¿Estás tú con nosotros?”

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ENTRADAS RELACIONADAS:

La estrategia basada en alianzas políticas, que defienden SHELLEBERGER y NORDHAUS:


¿SIRVEN LAS TÁCTICAS AMBIENTALISTAS DE LOS OCHENTA, PARA EL CAMBIO CLIMÁTICO?


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IMPLICACIÓN DE LAS ONG EN LAS DECISIONES GLOBALES. TODO EMPEZÓ EN ESTOCOLMO


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jueves, 29 de mayo de 2014

LOVELOCK: EL CALENTAMIENTO GLOBAL HARÁ NECESARIA UNA GUÍA PARA SUPERVIVIENTES

En los primeros meses de 2006, JAMES LOVELOK  publicó “The Revenge of Gaia[1].

Previamente el libro había sido ya anunciado en distintos medios que se hicieron  eco, en  primicia, de los contenidos, que aparecerían después ampliados.

La repercusión pública que tienen las afirmaciones de LOVELOCK es mayor que la de otros ambientalistas. Algo que se debe a la autoridad que le da el haber escrito, en 1979[2], uno de los libros que más divulgación han tenido, sobre temas ecológicos.

Ciertamente, LOVELOCK  goza desde hace muchos años de reconocimiento público, sobre todo en el Reino Unido.

En abril de 1989, fue él quien lanzó los primeros avisos al gobierno británico sobre el cambio del clima. Tan es así que parece ser que MARGARET THATCHER tuvo información desde el principio, de primera mano, sobre temas que habrían de ser después relevantes.

LOVELOCK coincide con GELBSPAN,  en la impresión de que ya es demasiado tarde:

El cambio climático ha superado el punto de no retorno y  a finales de este siglo miles de millones de seres humanos morirán y los pocos que sobrevivan habitarán en el Ártico donde el clima permanecerá tolerable.  Tal será la situación, que se necesitará una guía para supervivientes del calentamiento global, escrita en soporte papel, con tinta de larga duración, dedicada a aquellos humanos que estén todavía luchando por existir después del total colapso de la sociedaduna guía que habrá de contener  aquellos conocimientos científicos básicos de la humanidad, que tenemos ahora como algo dado sin más, pero que han sido obtenidos con gran esfuerzo, tales como nuestro lugar en el sistema solar o el hecho de que las bacterias y virus causan enfermedades infecciosas”.


¿Es esto solamente una exageración retórica?




[1] Lovelock (2006): “The revenge of Gaia: Why the earth is fighting back and how we can still save humanity”
[2] Lovelock (1979): “Gaia: a mew look at life on earth”.

¿CUÁL ES LA MAGNITUD DEL PROBLEMA DEL CAMBIO CLIMÁTICO? LOS CAMBIOS RADICALES QUE SE AUGURAN

La magnitud del problema del cambio climático es  un punto en el que existe especial acuerdo entre algunos miembros destacados de la comunidad ambiental, para los que este tema es tan grave que implicará cambios radicales.
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JOSH REICHERT  Director del Pew  Charitable Trust, afirma:

Lo que estamos tratando de lograr es un cambio radical en la forma en que el mundo produce y consume energía. Es algo que se hará de todas maneras, porque no hay elección, lo que queda por ver es el tiempo que se tardará y lo que  nos costará la demora”.

El cambio climático es visto desde amplios sectores de la comunidad ambiental como un problema global, para cuya solución,  aprobar leyes tiene grandes dificultades, pero es un reto aun mayor contribuir al cambio energético en los grandes países en desarrollo como China, La India, Rusia y Sudáfrica; un asunto que requiere abogar por la transferencia tecnológica, por los acuerdos comerciales éticos, y la cooperación entre países, que distribuya  equitativamente los beneficios entre las partes.Enfrentarse con el calentamiento global requiere entrar en política industrial y política comercial, saliendo del ámbito de lo estrictamente ambiental.

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ROB GELBSPAN

Gelspan viene ocupándose en profundidad[2] de la relación ente política y  calentamiento global. 

En  Boiling point, libro escrito en el año 2004, acusaba a los líderes ecologistas de ser poco ambiciosos en sus objetivos:

Lo que es realista desde es punto de vista del posibilismo político es catastrófico para el medioambiente, [se requiere] un Plan de Modernizacion Mundial de la Energía cuyo objetivo sea reducir las emisiones en un 70%, atacando en tres frentes: 

(1) Desplazar las subvenciones desde las industrias contaminantes a las industrias limpias 
(2)  Crear un fondo para transferir tecnología limpia a los países en desarrollo,  y 
(3) Progresar hacia una mejor eficiencia de los combustibles fósiles a un ritmo del 5% anual”.

(Una propuesta muy concreta,  demasiado técnica  en opinión de SHELLENBERGER Y NORDHAUS, por ejemplo,que aunque  alaban  el énfasis de GELBSPAN a la hora de valorar la magnitud de la crisis, echan de menos una estrategia verdaderamente política para aprobar un plan como éste).

Tipping point

En el año 2007, en “Beyond the point of no return”, un artíclo publicado en Grist y Common Dreams, GELBSPAN vuelve a insistir en la magnitud de la crisis, aportando un nuevo matiz que enfatiza los elementos más apocalípticos del problema:

Se ha superado el punto de no retorno, el punto crítico - tipping point -. Es, por lo tanto, ya inevitable que entremos pronto en una fase de cambio climático peligroso

Para apoyar esta afirmación, aporta una abrumadora serie de indicios[4] que le llevan a afirmar que las cosas están peor, mucho peor, de lo previsto.

Geoingeniería y revitalización de lo público

Aunque sigue  defendiendo que un plan como el que proponía en Boiling Point sigue siendo útil, ha propuesto en textos posteriores  acciones de mayor alcance.

Son acciones que tienen que ver con lo que él llama geoingeniería, una ingeniería a escala planetaria, que incluiría obras de enorme magnitud. 

Un ejemplo[5]: instalar bombeos a gran profundidad en los océanos para impulsar agua  fría a la superficie con objeto  de recuperar su capacidad para absorber dióxido de carbono.

En relación con esto y con las enormes dificultades que  está convencido que habrá que vencer en un futuro no muy lejano, hace una reflexión interesante:

Una víctima potencial del cambio climático es la tradición democrática. Cuando las naciones se enfrentan con grandes cataclismos se recurre al totalitarismo para mantener el orden y evitar el caos. Del estado de emergencia se puede pasar al estado de sitio, especialmente si la situación se prolonga sin soluciones claras.

El antídoto que sugiere GELBSPAN para evitar estos males es la revitalización de lo público, de las facultades de la administración para defender los intereses generales frente a los intereses privados:

 [Hay que dar] fin al fundamentalismo del libre mercado, reavivando la democracia participativa, capaz de  reflejar los valores colectivos mejor que el estado corporativo actual”.




[2] The Heat is on: The climate crisis, the cover up, the prescription, Perseus Books group: 1998. Boiling Point: How Politicians, big oil and coal, journalists and activists, are fueling the climate crisis, and what we can do to avert disaster; Basic books,  2004.
[3] “Beyond the point of no return”, diciembre de 2007, artíclo publicado en Grist y Common Dreams.
[4] En el artículo cita solo unos cuantos pero su página web ofrece un archivo muy detallado, desde el 2001.
[5] Que toma de James Lovelock

PAÍSES EN DESARROLLO Y CAMBIO TECNOLÓGICO. CÓMO Y CUÁNDO INGRESAR EN NUEVAS TECNOLOGÍAS

El blanco móvil y las ventanas de oportunidad

CARLOTA PÉREZ ha analizado los factores que condicionan  el ingreso en las nuevas tecnologías[1] .para un país en desarrollo. 

De acuerdo con su análisis, los países en desarrollo parecen perseguir un blanco móvil

Sin embargo a veces es posible abrir ventanas de oportunidad. Para que esto se produzca tienen que darse una serie de condiciones.

(1) Es fundamental mantenerse informado sobre cuáles son los patrones de competencia prevalecientes en el mercado, para identificar los intereses de posibles aliados y competidores y evaluar su fortaleza.

(2)  Es importante identificar hasta dónde ha llegado el  despliegue tecnológico ¿En que fase se encuentra?

(3) Hay que optar por  el ingreso autónomo o por el ingreso dependiente. 

Cuanto más débil se sea, más importante será aprender a “bailar con lobos” poderosos, distinguir entre ellos y descubrir cómo manejarlos. 

No se deben confundir las situaciones en las que es posible la negociación, con aquellas en las que es inevitable el enfrentamiento. 

Identificar los intereses y necesidades de posibles aliados evita los peligros de apuntar a blancos equivocados, negociando desde el conocimiento del valor de las propias ventajas competitivas[2].   

En los países en desarrollo, es una ilusión creer que puedan lograrse avances significativos sin esfuerzos igualmente significativos. 

Es necesario el dominio tecnológico, lo cual significa que algunas personas habrán de tener el saber hacer social, técnico y económico suficiente.

Los años en los que se practicó la sustitución de importaciones, dice PÉREZ, dieron la impresión falsa de que podían lograrse éxitos extraordinarios solamente invirtiendo en instalaciones, equipos y tecnologías maduras; sin demasiados esfuerzos en aprendizaje y capacitación.

En el nuevo paradigma (de producción en red) es más importante que nunca el desarrollo de la capacidad para aprovechar la información y el conocimiento. La tecnología debe ocupar un lugar central en las políticas de desarrollo y la reforma educativa debe mejorar la calidad de los programas técnicos y debe poner el acento en el proceso de aprender a aprender y de aprender a cambiar.

En los países en desarrollo, hay una distancia entre la universidad y la industria que frustra el trasvase de las innovaciones que se generan en los laboratorios, por lo que finalmente los tecnólogos se convierten en simples apéndices de la comunidad científica, con sus métodos, escalas temporales, valores y actitudes.

Para C. PÉREZ, el modelo de estado nacional  desarrollado después de la segunda Guerra Mundial ha de ser también definido y reinventado.

El Estado ha de ser a la vez fuerte y descentralizado. El estado nacional debe ser capaz de asumir el papel de promotor de consensos entre los distintos protagonistas que han surgido como consecuencia de la dispersión del poder[3]: empresas globales, medios de comunicación, grupos de interés organizados y organizaciones no gubernamentales.

El mensaje final de Pérez en este ensayo, muy propio del momento en que se escribe (cambio de milenio), es que el único programa político que ha adoptado de forma coherente  el nuevo paradigma es el neoliberalismo; del mismo modo, que después de la Segunda Guerra Mundial se adoptó íntegramente, incluso en las naciones más liberales, el modelo de intervención estatal en la economía, siguiendo las ideas keynesianas.

En los últimos años las cosas han cambiado lo suficiente para preguntarse:

 ¿Qué sigue siendo válido de este análisis y qué tiene que ser repensado?

Sin duda, hay dos expresiones que siguen siendo sugerentes: aprender a aprender y aprender a cambiar. Lo difícil es llenar de contenido concreto estas expresiones. Un camino adecuado para obtener respuestas es el análisis de las estrategias que han seguido los países del sur que dado el salto del desarrollo en las dos últimas décadas.






[1]Pérez, C., (2001): “Cambio tecnológico y oportunidades de desarrollo…”. Cuadro 1: los cambios en los patrones de la competencia y las estructuras de poder como condicionantes de las posibilidades de ingreso, según la fase tecnológica.
[2] Este es un punto en el que C. Pérez apoya su argumentación con conceptos de  la teoría de juegos, que  utiliza para  representar este tipo de situaciones en las que existe competencia estratégica.
[3] Un tema en el que Carlota Pérez se remite a los trabajos de Strange de 1996.

miércoles, 28 de mayo de 2014

¿SIRVEN LAS TÁCTICAS AMBIENTALISTAS DE LOS OCHENTA, PARA EL CAMBIO CLIMÁTICO?

Los lobos de Yellowstone y The death of environmentalism

En los años 60 y 70, se aprobaron algunas leyes que luego resultaron decisivas en la resolución de algunos conflictos en los noventa, cuando éstos llegaron a los tribunales de justicia.  Es el caso de los lobos de Yellowstone.

Aquel proceso se recuerda ahora, visto con la perspectiva que da el paso de tiempo,  como una victoria épica apenas soñada, algo que caló profundamente en los padres fundadores del movimiento ambientalista y que configuró una forma de pensar sobre la relación entre  medio ambiente y  política, que se prolonga hasta hoy.

MICHAEL SHELLENBERGER[1] y TED NORDHAUS[2]  se refieren en estos términos a  las estrategias de política medioambiental, en un escrito publicado en  enero de 2005: “The death of environmentalism[3].

Los autores defienden que el marco estratégico, la forma en que se hace política medioambiental, no ha cambiado en los últimos cuarenta años, y sigue una pauta establecida:

Primero, se define un problema, pongamos por caso el calentamiento global, como  problema medioambiental; segundo,  se diseña una solución técnica, para el calentamiento global el cap-and-trade, esto es, limitar las emisiones e incentivar el uso de energías menos contaminantes asignado costes de emisión ; tercero, se vende la propuesta técnica a legisladores por medio de varias tácticas como ejercer presión mediante lobbies, buscar terceros aliados, confeccionar informes, campañas de  propaganda, movilización de las bases y relaciones públicas”.

Lo que se preguntan en el artículo, es si esta táctica puede servir para enfrentarse con el problema del cambio climático.

¿Es el cambio climático un problema sólo ambiental?

En su argumentación, examinan,  en primer lugar, la cuestión de si el calentamiento global es un problema estrictamente ambiental, para decir que  esto no tiene una respuesta necesariamente afirmativa. Si damos por supuesto que el calentamiento global puede potencialmente matar a cientos de miles o a millones de personas, en los próximos cien años, no hay razón para tratar esta cuestión como meramente ambiental,  ya  que el hambre y la guerra,  no pueden quedar reducidos a esta consideración. Clasificar el problema como ambiental tiene no sólo implicaciones conceptuales sino también políticas, puesto que  induce a la apreciación de que el problema es algo externo, sobrevenido:

El problema no está fuera de nosotros, el problema somos nosotros. Es un problema humano que tiene que ver con el  modo en que organizamos nuestra sociedad[4], y es nuestra responsabilidad cambiarlo”.

 Los que defienden el carácter esencialmente ambiental del problema del cambio climático, como DAN BECKER[5], lo hacen en base a que:

 “Si se desplaza el foco,  no habrá nadie que defienda el medioambiente,  si el movimiento no lo hace. Nuestro trabajo es proteger el medio, no somos un sindicato, ni el Ministerio de Trabajo. Nuestra tarea no es elaborar la política industrial de un país”

Frente a este argumento, SHELLENGERGER y NORDHAUS alegan que ver  las cosas de este modo tiene la consecuencia de que se pone todo el esfuerzo en la causa del problema, esto es, en la reducción de emisiones.  Si se considera que todo el problema está en eliminar el carbono de la atmósfera se pasa por alto que hay otros obstáculos que también hay que eliminar:

“El control de la derecha política sobre la administración americana, la política comercial, la influencia del dinero sobre la política y las dificultades del movimiento medioambiental para inspirar una visión positiva”.

No importa tanto el listado concreto de los obstáculos, como éstos tienen que ver con la distribución del poder político y con los valores de la sociedad, y que los problemas ambientales no pueden desvincularse de los problemas políticos.

De hecho, argumentan que la razón principal por la que la estrategia política se ha seguido sistemáticamente, estriba en que con ella se han obtenido  grandes éxitos, como en el caso de la lluvia acida.

Ahora bien, ambientalistas como PHIL CLAPP[6], opinan que el calentamiento global no puede resolverse con el mismo esquema,  puesto que:

 “Mientras que la lluvia ácida es un tema que se resolvió en los ocho años que van de 1982 a 1990, ahora se trata de un esfuerzo por transformar la economía energética mundial, aumentando la eficiencia y la diversificación, para liberarla de la dependencia de los combustibles fósiles, algo que se prolongará durante al menos cincuenta años”.

 CLAPP, HAWKINS y otros líderes dicen haber aprendido bien esta lección, en los años noventa, durante el proceso de gestación del Protocolo de Kyoto:

 “Proceso en el cual se pusieron todos los huevos en la misma cesta, y que no llevaba aparejada una estrategia para que el senado de los Estados Unidos ratificara el tratado. El resultado fue que la industria diseñó una resolución anti-Kyoto que fue aprobada por 95 votos a cero”.

El problema es de alianzas

SHELLENBERGER y NORDHAUS explican que estos fracasos se deben a la falta de alianzas fuertes, precisamente porque se quiere colocar el medio ambiente en un compartimiento estanco separado de los intereses de los trabajadores, por ejemplo. La alianza entre sindicatos y organizaciones ambientales  no ha de verse como una táctica coyuntural sino como una alianza estratégica y esta consideración sólo es posible si se superan los prejuicios respecto al tratamiento exclusivo de temas calificados como medioambientales en el seno de las organizaciones.

Por lo que se aboga finalmente es por la implicación política de las organizaciones
ambientalistas y por  alianzas estructurales con los grupos políticos que avalen los cambios legislativos e institucionales coincidentes con sus objetivos.

La tesis que se defiende es que la estrategia tradicionalmente seguida puede ser válida siempre que vaya acompañada por alianzas convenientemente elegidas.


                                                             ¿Puede esto funcionar?




[1] Estratega y consultor político a través del Breakthrough Institute y de Lumina Strategies es  co-fundador  junto con con Nordhaus del Strategic Values Science Project
[2] Vicepresidente de Evans/McDonough, empresa de investigación de opinión, especializado en diseñar iniciativas estratégicas para re-contextulizar viejos debates en nuevas  formas que reconstruyan el  poder de sus clientes.
[3] Shellenberger y Nordhaus (2005): “The death of environmentalism. Global warming politics in a post-environmental world”
[4] Los autores citan aquí a Susan Clark, Directora Ejecutiva de la Fundación Columbia.
[5] Director del Sierra Club Global Warming.
[6] Fundador del  National Enviromental Trust

PÁISES EN DESARROLLO Y LA METÁFORA DEL BLANCO MÓVIL ¿PUEDE ROMPERSE EL CIRCULO VICIOSOSO DEL SUBDESARROLLO?


CARLOTA PÉREZ utiliza UN aparato conceptual basado en  las nociones de trayectoria tecnológica, sistema y paradigma tecnoeconómico para explicar algunas de las limitaciones a las que hace frente el desarrollo cuando se sustenta en la transferencia de tecnologías maduras, y sobre todo, hace una serie de propuestas referidas al modo en que los países en desarrollo pueden incorporarse a las nuevas tecnologías.

Un nuevo paradigma proporciona un nuevo conjunto de principios que orientan la toma de decisiones de empresarios, gerentes, administradores, ingenieros e inversionistas,  hacia la máxima eficiencia y eficacia.

para aquellos que habían obtenido resultados satisfactorios con un paradigma anterior, el proceso de adopción de uno nuevo puede ser devastador en tanto que les exige abandonar la experiencia adquirida con gran esfuerzo.

Cambian no sólo las técnicas, sino también los criterios de gestión en todos los campos, desde la selección y diseño de productos a las estructuras organizacionales, los modos de funcionamiento y las relaciones con el personal.

 La revolución tecnológica no se aplica sólo a la economía sino también a las políticas y a las instituciones.

La globalización y la descentralización política guardan estrecha relación con el cambio de paradigma que ha sustituido la producción en serie por un modelo de producción en red. Los procesos de transformación no son en ningún caso fáciles y pueden prolongarse durante dos o tres décadas. En este esquema,  los recién llegados tienen la ventaja de no tener que desaprender gran parte del viejo paradigma. Pero, La evolución tecnológica se caracteriza por ser  un proceso en el que se alternan períodos de continuidad y discontinuidad. Las discontinuidades inducen oleadas de crecimiento que se inician en los países industrializados, en los que las industrias nuevas abarcan y rejuvenecen a la mayoría de las existentes.

Cuando el conjunto se acerca a la madurez,  el proceso se difunde hacia la periferia, mientras que en los países centrales se esta gestando ya la próxima oleada innovadora.  Los países en desarrollo “persiguen un blanco móvil” que avanza y cambia de dirección cada cincuenta años, más o menos.

Los países que no optan por la autarquía deben aprender a practicar este juego de desplazamiento y variación constante de objetivos.  

Son las empresas nuevas de los países ya industrializados las que tienen las mejores opciones.

La buena noticia, de acuerdo con el análisis de PÉREZ, es que el círculo vicioso del subdesarrollo puede romperse, mediante la adopción de políticas adecuadas, aprovechando que las condiciones más favorables para avanzar se dan precisamente en los períodos de cambio de paradigma.

Las oportunidades aparecen paradójicamente en los momentos de peores condiciones sociales y económicas. En los momentos de transición, se abren dos ventanas simultáneas: una de entrada en las nuevas tecnologías, y otra, de entrada en la fase madura de las viejas tecnologías.



                                 Pero esto tiene condicionantes ,¿cuáles?

LA EXXON ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EL CENIT DEL PETRÓLEO. CÓMO LOS GRANDES TRATAN DE REDUCIR LAS INCERTIDUMBRES.

REX TILLERSON, durante el año 2007, siendo el CEO de la Exxon, se vio obligado a desmentir en varias ocasiones que la estrategia de la compañía no tenía  que ver con el peak oil, el cenit del petróleo, esto es,  el momento en el que se alcanzará la máxima producción de petróleo en una región, una nación o a nivel mundial. 

Ese no era un tema nuevo. HUBBERT, un Geofísico que  trabajó para la Shell hasta 1964 y luego como experto del United States Geological Survey (USGS), había estudiado en los años cincuenta la curva de producción de petróleo y como resultado de su investigación presentó la que ahora se conoce como la Teoría de Hubbert.

La teoría se basa en un modelo matemático que predice el nivel de extracción del petróleo a lo largo del tiempo. De acuerdo con esta teoría, la extracción de un pozo cualquiera sigue una curva con un máximo, cenit de producción. Llegado  ese punto, cada barril de petróleo se hace progresivamente  más caro de extraer, hasta que la producción deja de ser rentable. Si la curva de un pozo sigue una función conocida (gaussiana), el agregado de producción de un país, o incluso  la curva mundial, seguirá un patrón similar.

¿ Que sucedía de nuevo en el año 2007 para que esta teoría retomara interés?

Dos años antes, en el año 2005, se habían unido una serie de circunstancias que hacía que la Teoría  de Hubbert y sus implicaciones futuras cobrasen mayor atención. En el mes de junio  la OPEP admitía que apenas podría bombear más petróleo para contener las subidas de precios habidas en el último semestre del año. Se oyen también voces de que la demanda empieza a rebasar la producción y también  hay acusaciones de que las tensiones en Oriente Medio son causa principal de la subida de precios. En septiembre, el huracán Katrina azota el delta del Mississipi  y el golfo de México, dañando plataformas petrolíferas marinas, oleoductos y refinerías costeras. La producción y capacidad de refinado de los EEUU queda gravemente dañada. Las bolsas europeas de venta de crudo Brent, un petróleo ligero muy adecuado para gasolina, que se produce en Europa Noroccidental y solo se exporta si el precio es bajo o la demanda, se ven inundadas por peticiones de compra de EEUU, lo que hace subir los precios en Europa. Por su parte, el crudo saudí apenas se vende, debido a la mala calidad, pues las refinerías capaces de procesarlo están precisamente en el golfo de México.  En el mismo mes de septiembre un nuevo huracán, El Rita, amenaza  buena parte de las refinerías de Texas. Se da la circunstancia de que  el golfo de México contiene el 20% de la producción estadounidense y el 50% de la capacidad de refino. Finalmente el huracán se debilita, pero la producción se paraliza como medida preventiva.

el caso es que a finales de 2005, LEE RAYMOND, principal valedor de la apuesta por los combustibles fósiles, y CEO de la compañía, se retira. Lo que se advierte desde entonces son indicios de cambios importantes en la tecnología de la energía. No obstante estos movimientos no necesariamente se encaminan en la dirección de utilizar más energías renovables. ¿A qué se debe ese cambio de actitud y hacia dónde se dirige? 

Para una compañía es tan importante lo que ella hace como lo que otros hacen. Mientras que para parte de la opinión pública el huracán había sido una consecuencia de que los océanos están más calientes y por lo tanto es una prueba de que el calentamiento global es un hecho, para JOHN WILDER, jefe ejecutivo de la compañía electrica TXU, el huracán, en cuanto que hizo subir los precios del gas natural por la escasez de petróleo, supone una oportunidad para defender la alternativa del carbón.

Al igual que lo fue LEE RAYMOND en su momento, WILDER es en el 2007 un ejecutivo que tiene la credibilidad  del éxito y parece disfrutar además de la amistad de un aliado clave en el estado de Texas, el gobernador RICK PERRY.

De acuerdo con una información publicada en el Galveston Daily News, después del huracán, la TXU acordó con el gobernador demorar la subida de precios de la electricidad, hasta después de las elecciones. El gobernador, de acuerdo con esta publicación, compensó a la compañía acelerando los permisos para construir nuevas plantas. El gobernador PERRY recibió para su campaña electoral contribuciones de la TXU y otras industrias del carbón que alcanzaron la suma de  130.000 dólares. Un comportamiento “demasiado a las claras y demasiado audaz”, según Laura Millar, alcaldesa de Dallas.

No obstante, Incluso los accionistas de la TXU se muestran preocupados por los riesgos financieros de la operación, y los grandes inversores, el CitiGroup y  Morgan Stanley se sienten alertados también de los riesgos que para su reputación  comporta  financiar este tipo de proyectos.

El proyecto no está desde luego exento de riesgos empresariales. El periodista JEFF GOODELL cita  a  analistas de Wall Street para destacar que el modelo de negocio de la TXU comporta grandes riesgos al asumir demandas futuras similares a las actuales y añade que el riesgo mayor está en suponer que será posible  seguir vertiendo a la atmósfera dióxido de carbono en los próximos años, sin pagar por ello grandes cantidades de dinero compensatorias. Otros observadores como VINOD KOSHLA, uno de los pioneros de Sillicon Valley, se refieren a  la construcción de plantas de carbón tradicionales como un  “proyecto insensato”.

La energía eólica parece ser, por el contrario,  la apuesta empresarial de dos gigantes del petróleo.  Según un artículo publicado en el Boston Globe el 2 de marzo de 2007,  Two oil giants plunge into the wind businesstanto la BP,  con sede en Londres, como   la Shell, anglo-holndesa, tratan de jugar un mayor papel en esta energía alternativa.  El artículo se hace eco también de las sospechas de algunos ambientalistas que temen que se trate simplemente de mejorar su reputación frente a los  consumidores y no de luchar contra el cambio  climático. GRAEME SWEENEY, portavoz de la Shell en este asunto, no tiene inconveniente en reconocer que en las predicciones que manejan indican que sólo un tercio de la energía procederá de energías renovables todavía en el 2050, y que:

Se puede tomar una posición de simple espera o se puede actuar. A nosotros nos gusta actuar. Vemos una clara oportunidad en el negocio del viento”.

¿Qué condiciona las decisiones de las grandes compañías?

Por supuesto el estado de la tecnología en determinado momento y lo que hace la competencia,  pero también la opinión pública, la respuesta de los consumidores, las presiones de los accionistas, las denuncias de grupos ecologistas.

Pero un factor muy importante que condiciona sin duda las decisiones de las compañías son determinadas subvenciones,  líneas de crédito, y por supuesto, las normas reguladoras de su sector de actividad. En los Estados Unidos, las compañías se preguntaron en su momento si los créditos a las energías renovables se extenderían más allá del año 2008;  y si se aprobaría un mandato legal que obligase a que  al menos el 15% de la energía del país procediera de fuentes renovables según la propuesta del senador BINGAMAN, presidente del Comité para la Energía y los Recursos Naturales.

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En este contexto, el cuarto informe de evaluación del IPCC es una pieza fundamental para tomar decisiones, en cuanto que se reafirma en las aseveraciones sobre el cambio climático.Pero sobre todo, porque deja prácticamente como residuales a los escépticos, quedando la posición que defiende el calentamiento global inducido antrópicamente como corriente científica principal
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Con todo, Las grandes compañías tratan de modificar algunos de sus condicionantes. Esto puede hacerse por medio de la investigación, el desarrollo y la innovación tecnológica; desarrollando productos más atractivos para los consumidores, o con menos problemas ambientales,  pero también, influyendo sobre la investigación científica básica,  o sobre las normas reguladoras: qué se investiga, con qué medios, qué consecuencias se extraen de una investigación, qué se divulga; qué normas favorecen a la compañía, cuáles  favorecen o perjudican a la competencia.

¿Hasta qué pueden estas estrategias  tener éxito?

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A veces no se trata tanto de poner dinero en esto o retirarlo de lo otro como de que esté la persona adecuada en el lugar adecuado:

EL INTENTO DE CAMBIAR LA LINEA DEL IPCC SUSTITUYENDO A WATSON POR PACHAURI. POR QUÉ NO FUNCIONÓ.



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La capacidad de influencia no es ilimitada:

LEE RAYMOND, CEO de la Exxon entre los años 1999 y 2005,  hizo en su momento algunos comentarios que pueden resultar significativos.

De acuerdo con el relato de RAYMOND, la compañía Exxon tuvo que ir tomando decisiones importantes para fijar su posición con respecto al cambio climático.

En aquellos momentos, hubo que decidir, por ejemplo, cuál era el esfuerzo económico que había que dedicar a la investigación en energías alternativas y, en concreto, qué parte de los beneficios era razonable asignar a este asunto.

RAYMOND dijo entonces que lo más sencillo hubiera sido decidir actuando en beneficio de la imagen pública de la empresa, es decir, dedicar algún dinero a la investigación de tecnologías alternativas para dar la impresión a la opinión pública, los medios y las organizaciones ecologistas, de que la empresa estaba comprometida con el medio ambiente y con la lucha frente a las amenazas del cambio climático.

Sin embargo, bajo la dirección de RAYMOND,  la compañía se inclinó por la estrategia de transmitir de forma transparente su vocación de apostar por los combustibles fósiles. Con lo cual, apostó realmente por dar la  imagen de una empresa que no oculta sus intenciones y con una clara vocación de liderar el sector. De lo que era consciente, en cualquier caso, es que, una vez tomada la decisión, era muy difícil volver atrás. La decisión principal, la apuesta por los combustibles fósiles, tenía que ver con las incertidumbres que rodeaban a los aspectos básicos del negocio. Las mayores incertidumbres no estaban en los aspectos estrictamente técnicos, puesto que tanto la tecnología para la producción de energía a partir de combustibles fósiles como la tecnología de las energías renovables estaba suficientemente asentada.

Las incertidumbres más graves estaban, y en el periodo al que nos referimos lo estaban de un modo muy acusado,  en dos cuestiones fundamentales externas al propio proceso productivo. Por un lado, no estaba clara la evolución del clima terrestre en términos cuantitativos, es decir, cuál sería la temperatura media de la atmósfera terrestre en el  plazo de cinco, diez o treinta años; y,  por otro lado, tampoco se tenía ninguna certeza sobre la regulaciones a las que iba a verse sometido el sector, un sector singularmente regulado, sometido a las normas que dictan los organismos nacionales e internacionales, que condicionan en alto grado la forma de llevar el negocio.

Lo que parece, al menos para el observador externo, es que la compañía estuvo tratando de reducir ambas incertidumbres. Por un lado, las incertidumbres científicas; investigando con medios propios el cambio climático, y por otro lado, tratando también de reducir las incertidumbres relativas a la regulación del sector.

En este segundo asunto, la compañía tenía, o al menos creía que tenía,  unas capacidades realmente singulares respecto a la posibilidad de influir sobre aquellos que generan las normas y leyes que regulan el sector. Siguiendo con la imagen de la escalada de una montaña, creía ser capaz de allanar el camino aunque para ello tuviera que utilizar maquinaria muy pesada o incluso voladuras.

La ventaja de tomar una determinación clara sobre una ruta a seguir es que todos los esfuerzos se encaminan en la misma dirección. Esto es especialmente importante cuando no se puede cambiar de ruta fácilmente, y éste es el caso efectivamente de la producción de energía.

Las instalaciones que requieren tanto el refinado del petróleo, como las centrales térmicas de gas, o de carbón, son completamente diferentes a las instalaciones de un campo de molinos de viento o de un huerto solar. Ni las unas ni las otras se improvisan en plazos de tiempo breve. Apostar por una ruta tiene la ventaja no obstante de que los esfuerzos  que se hacen para persuadir, por ejemplo, a los agentes reguladores, no son contradictorios.

Ahora bien, poner todos los huevos en la misma cesta, tiene el peligro de que las equivocaciones pueden ser  mayores. Una elección racional puede ser sin duda una elección equivocada. 

La elección racional nos lleva a lograr nuestras preferencias a partir de nuestras creencias, pero puede llevarnos efectivamente a un lugar no deseado si nuestras creencias están mal fundamentadas.


En este caso, la compañía toma sus decisiones a partir de un conjunto de informaciones que conforman sus creencias sobre el estado de la cuestión. Este conjunto es muy heterogéneo y de él forman parte los informes elaborados por expertos sobre el estado del arte de las distintas tecnologías implicadas, los informes relativos a la ciencia del clima y su evolución previsible, informes sobre demandas futuras de petróleo, informes sobre reservas, etc. Pero también forman parte de este conjunto algunos informes, quizás más confidenciales, y a menudo sólo transmitidos oralmente, sobre las capacidades de la compañía para influir sobre distintos agentes. La decisión equivocada puede venir de la información imperfecta en cualquier parte del conjunto.

La sobrevaloración de la capacidad de influencia sobre el gobierno de los EEUU,  o la de este sobre la dirección del IPCC ¿Podría haber llevado a decisiones  finalmente equivocadas para los objetivos de la compañía?

Allanar el sendero de la incertidumbre puede no resultar una tarea fácil.

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PRESOCRÁTICOS Y SOFISTAS. LOS TEXTOS Y LOS CONTEXTOS.

Para acercarnos al pensamiento presocrático de un modo no obvio, debemos tomar algunas  precauciones. Una primera precaución es la de atende...