domingo, 25 de mayo de 2014

EL DISENSO CIENTÍFICO SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO: ¿ QUIÉNES Y CON QUÉ ARGUMENTOS?

http://www.glacierparkphotos.com

Sobrevolanado el Glacier National Park


A principios de 2006, el gobernador de Montana sobrevoló, junto con un periodista de la ABC, los glaciares en retroceso del Glaciar National Park. Durante el vuelo, el periodista le pregunta si hay motivos para estar preocupados.  El gobernador responde con un elaborado argumento ( Washington Post, 2 de abril de 2006: “Let Cooler Heads prevail”)

Las nuevas tecnologías podrán eliminar en un futuro las causas del calentamiento global.  Mientras, de momento, podemos seguir quemando carbón. Dehechosi los Estados Unidos no lo hacen, China y  la India lo harán,  lanzando  más carbono  a la  atmósfera  que el resto del  planeta lo ha hecho en los últimos 150 años”.

El gobernador aboga por pensar las cosas más fríamente, e invoca para ello la poca certidumbre científica:

Hace treinta años nos dijeron que debíamos estar muy preocupados sobre el enfriamiento global.  El Science Digest de febrero de 1973 informaba que los científicos del clima de todo el mundo estaban de acuerdo en que debíamos prepararnos para una próxima edad de hielo. En agosto de 1974, el Christian Science Monitor decía que el clima de la Tierra estaba cambiando a mayor velocidad de lo esperado, que los glaciares habían comenzado a avanzar, que el verano era más corto en Inglaterra y Escandinavia y que el Atlántico norte se estaba enfriando más aprisa de lo normal. La revista Newsweek, en abril de 1974, convenía en que los meteorólogos eran casi unánimes en que las hambrunas serían un resultado del enfriamiento global; el Times del 21 de mayo de 1975 decía que un mayor enfriamiento de clima era algo inevitable y que estaba bien establecido que el clima del hemisferio norte se había hecho más frío desde 1950; el 14 de septiembre, el New York Times abundaba en el retorno de la edad de hielo y todavía en diciembre de 1976 la revista Science avisaba de la glaciación que se iba extendiendo por el hemisferio norte”.

La postura que defiende el gobernador SCHEWEITZER[ es que hay motivos para dudar de las catástrofes anunciadas por los científicos, o al menos, hay buenas razones para dudar de las noticias que nos llegan a través del periodismo científico, y concluye su exposición con una pregunta:

“¿Cómo podemos saber que antes estaban equivocados y ahora están en lo cierto?  Hay que pensar las cosas más despacio antes de comprometer el crecimiento económico  y gastar miles de millones  de dólares”.

Efectivamente el disenso científico existe, pero hay que ver con detenimiento quiénes son los que dienten y con qué argumentos. 

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Las tesis de la corriente principal


Las tesis de la corriente científica principal se centran en tres afirmaciones básicas:

(1) Que la temperatura media  de la superficie terrestre se ha elevado desde finales del siglo XIX

 (2)  Que esa elevación tiene que ver con la actividad humana, en particular con la emisión de gases de efecto invernadero, y

 (3) Que la temperatura continuará elevándose si continúa la emisión de gases, y que los efectos del incremento de temperaturas serán muy graves provocando fenómenos meteorológicos extremos y elevando el nivel medio del mar.


Cada una de estas afirmaciones ha sido puesta en cuestión ¿con qué argumentos?
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El disenso básico



El disenso más básico sobre el cambio climático es el que se refiere al hecho mismo de la elevación de la temperatura. 


Se alega para contradecirlo que el registro de datos no es fiable o que los datos no se han analizado bien


THIMOTHY F. BALL, profesor de geografía en  la Universidad de Winnipeg, ROBERT M. CARTER, geólogo e investigador en la Universidad James Cook, Australia, VINCENT R. GRAY, quimico y fundador de la  New Zealand Climate Science Coalition, o RICHARD LINDZEN, profesor de ciencias de la atmósfera en el MIT, han hecho en alguna ocasión afirmaciones de ese tipo.


Sobre el origen humano


Otro grupo de científicos piensa, que si bien es cierto que el calentamiento se produce, éste es debido a causas naturales y no a la emisión de gases

Resultado de imagen de gases efecto invernaderoLa variación en la radiación solar es la causa principal, de acuerdo con GEORGE W. CHILINGAR[1], profesor de ingeniería civil en la Universidad del Sur de California. WILLIAM M. GRAY[2], profesor emérito en la Universidad del Estado de Colorado, apunta a las variaciones naturales de las corrientes marinas inducidas por la variación de salinidad como causa principal.  Para  IAN CLARK, hidrogeólogo, profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Ottawa, los problemas están el modelo que relaciona el dióxido de carbono con la elevación de temperatura: “El modelo es incompleto y deja fuera causas relevantes”. TIM PATERSON, paleoclimatólogo en la Universidad de Carleston, Canadá, asegura que la correlación entre CO2 y temperatura queda cuestionada cuando se observa que en tiempos geológicos pasados, niveles diez veces superiores a los actuales coincidieron con el tiempo más frío de los últimos quinientos millones de años[3]. IAN PLIMER, profesor de geología minera en la Universidad de Adelaida, apunta que parece más bien como si el CO2 siguiera al calentamiento y no al contrario[4]. FRED SINGER, uno de los escépticos más conocidos,  profesor emérito en la Universidad de Virginia, asegura que el efecto invernadero es real pero que su efecto es pequeño, insignificante y muy difícil de detectar[5]. ANTONINO ZICHICHI, profesor emérito de física nuclear en la Universidad de Bolonia y presidente de la Federación Mundial de Científicos, hace una afirmación radical sobre los modelos que utiliza el IPCC: “Son incoherentes  y no son  válidos desde el punto de vista científico”[6].

Sobre los efectos

Otra cuestión fundamental es la que se refiere a los efectos del incremento de temperatura. Aun admitiendo que el aumento se produce, y que su origen es antrópico, se puede dudar sobre si los efectos serán necesariamente negativos. 

CRAIG D. IDSO, investigador de la Universidad de Arizona afirma:

El aumento de CO2 en el aire hará crecer enormemente la productividad de las plantas permitiendo a la humanidad disponer de más alimentos, fibras y madera, y por lo tanto continuar alimentándose, vistiéndose y construyéndose refugios aunque aumente la población. Estas bendiciones del CO2 -enfatiza- son tan seguras como la muerte y los impuestos”[7]

Patrick Michaels, profesor de ciencias ambientales en la Universidad de Virginia, por su parte, dice:

 “Los científicos saben con toda  precisión cuál va ser el aumento de temperatura en un futuro previsible, 0,75º C, como máximo 1º C[8] […] un modesto calentamiento que seguramente es beneficioso”[9].

Este listado[10] es evidentemente incompleto, y los autores de las citas pueden ir variando o matizando su posición. De hecho, Los científicos se sienten en general mal interpretados cuando sus afirmaciones  se resumen, o se atiende a declaraciones puntuales, especialmente si estas han sido previamente editadas por algún medio de comunicación. Por ello, esta referencia es simplemente una  muestra de cuáles son los puntos en conflicto y los términos en los que se expresa el disenso científico.

La percepción de quién es el que juega con ventaja

En este debate, la percepción que los científicos escépticos tienen de su posición en el debate sobre el cambio climático, sea la que refleja un artículo[11] de DAVID HENDERSON, un economista de la Westminster Business School, en el que argumenta que los gobiernos han dado el monopolio[12] del conocimiento sobre el clima al IPCC; algo que debería ser, según su opinión,  repensado.

Por su parte, BENNY PEISER[13], profesor en la Universidad John Moores de Liverpool denuncia que los artículos de los científicos que dudan del cambio climático ni siquiera son admitidos por los editores de las revistas científicas, a pesar de que muchos están reconociendo que los modelos matemáticos que se están utilizando para hacer predicciones no son adecuados para tratar con un futuro inherentemente impredecible.

Realmente, sólo un pequeño grupo de científicos tiene un acceso relativamente fácil a los medios de comunicación de masas. RICHARD LINDZEN es uno de ellos.  LINDZEN en un artículo[14] publicado en abril de 2006 en el Wall Street Journal, después de criticar la relación entre aumento de temperatura y formación de huracanes, denunciaba que muchos científicos se reprimen, no sólo por dinero sino por miedo. En el artículo se cita un ejemplo del tratamiento distinto que reciben los científicos que pertenecen al  entorno del IPCC, en comparación con el trato que reciben los que él denomina antialarmistas:

Cuando el representante  de Texas, Joe Barton, exige a Michael Mann que justifique los detalles de un estudio financiado con fondos públicos que habría de servir para tomar decisiones  políticas, y este se niega a  hacerlo, recibe el apoyo oficial de la Academia de Ciencias,  de la Sociedad Americana de Meteorología y de la Unión Americana de Geofísica; acusando a  Barton de intimidar a Mann. Cuando el senador Gore, desde su posición de fuerza de vicepresidente, hizo una lista de escépticos y cuando Ross Gelbspan,  en una serie de libros y artículos,  etiquetó a los científicos que disentían del senador Gore, acusándolos de trabajar para la industria del petróleo, nadie salió en defensa de los agredidos”.

Tristemente, dice LINDZEN, este ejemplo es sólo la punta de un iceberg, y añade:

En Europa, Henk Tennekes fue cesado como director de la Royal Dutch Meteorological Society,  después de haber cuestionado los cimientos científicos del calentamiento global. A Askel Winn-Nielsen, exdirector de la Organización Meteorológica Mundial, Bert Bolin le colgó el sanbenito de ser un instrumento de la industria del carbón, por criticar el alarmismo climático. Los profesores italianos Alfonso Sutera y Antonio Speranza desaparecieron de la escena después de haber perdido las subvenciones tras sus cuestionamientos”.

 Las quejas de LINDZEN se extienden también a las revistas Science y Nature:

 Que rechazan sin revisarlos los artículos que no apoyan  la corriente principal”.

Finalmente cita una experiencia propia:

Cuando  otros colegas de la NASA y yo, intentamos determinar cómo se comportaban las nubes frente a la variación de temperatura, descubrimos el efecto Iris. Al publicarlo, lo   normal es que las respuestas aparecieran  en forma de cartas al director. Sin embargo lo que se hizo fue publicar un montón de artículos que se referían a errores en nuestro estudio, mientras que nuestras repuestas se demoraban durante meses. Aquello permitió referirse a nuestro estudio, durante este tiempo,  como desacreditado”.

De todo esto, LINDZEN concluye:

Más que la genuina curiosidad científica se trata de mantener las subvenciones. Solo los más veteranos- sobre todo los profesores eméritos- pueden permitirse una posición de enfrentamiento y desafiar la corriente dominante”.


Todos estos argumentos fueron perdiendo fuerza a partir de 2007, con la publicación del cuarto informe de evaluación del IPCC,  y con la posición más moderada de la industría

Entre 2007 y 2010 se alcanza quizás el mayor grado de consenso, que finalmente no concluye en un consenso sobre medidas políticas en la cumbre de Copenhague. Las discusiones científicas a partir de 2010 se vuelven más de detalle, pero sobre todo son más conscientes de la complejidad de problema y de que no hay una relación lineal simple entre ciencia y política. 


Después vino  París y las demás cumbres en las que el consenso científico parece en la práctica completo sobre el diagnóstico pero no hay un consenso político sobre las soluciones.  






[3] La referencia en este caso  es Tom Harris, articulista del Canada Free Press: “Scientist respond to Gore´s warnings of climate catatrophe”, artículo de 12 de junio de 2006.

[4] En este caso la referencia es una emisión de la  Australian Broadcasting Corporation, de 15 de agosto de 2002, cuya trancripción literal está disponible en:
Ian Plimer ha mantenido su posición escéptica después del cuarto informe de evaluación. En 2009 ha publicado “Heaven and Earth. Global Warming-The Missing Science”, libro en el que cuestiona el trabajo de los meteorólogos en cuanto que no tienen suficientemente en consideración el trabajo de los geólogos.

[5] Singer defiende estas posiciones desde mediados de los noventa. Más recientemente en Singer, S. f.; Avery, D. T. (2007): “Unstoppable Global Warming: Every 1,500 Years”,

[6] En la dirección http://www.skepticalscience.com/climate-models.htm, se pueden ver algunas posiciones críticas a los modelos climáticos, y en particular la del  profesor Zichichi.

[8] Este argumento es atípico pues afirma que el calentamiento futuro es en realidad conocido.

[9] Michaels (2003): “Posturing and reality on Warming”

[10] En  la red se pueden encontrar distintos listados de científicos escépticos y  se puede seguir  el trabajo de cada uno de esos investigadores..  Por ejemplo hay listados en wikipedia.org o en http://www.skepticalscience.com

[11] Henderson (2007): 'Unwarranted trust: A critique of the IPCC process”

[12] Sobre  si el IPCC tiene el monopolio del conocimiento sobre el cambio climático, se puede ver el artículo de Richard Tol (2010): “Regulating Knowledge Monopolies. The Case of  IPCC”. En este artículo se aboga por la necesidad de que el trabajo del IPCC pueda ser auditado externamente.

[14] Lindzen (2006): “Climate of Fear”

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