¿Se puede hacer metafísica después de Kant, de Comte, de Nietzsche?
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CONVERSACIONES 1972-1990 Gilles Deleuze
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Cabe, sin duda, preguntarse si estas conversaciones son de algún modo metafísica. Si es filosofía primera, ontología, una indagación sobre el Ser.
Deleuze ha convertido en tema la creación de conceptos, que tiene que ver con la definición, y está con la esencia, y esta con el Ser. Por ahí podría venir la respuesta.
Conversaciones 1972-1990, de Deleuze, es un texto bastante representativo del modo en que se hace metafísica en la segunda mitad del siglo XX.
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Leer Conversaciones es un modo de acercarse a la obra completa de Deleuze, en solitario, y en cooperación con Guattari.
Se abordan en primer lugar los dos textos de cooperación, que se dan bajo el título común de Capitalismo y esquizofrenia: Antiedipo y Mil mesetas.
Unir estos dos conceptos en el título general no es una coincidencia estética ni un intento de escandalizar; es el núcleo de su tesis política y filosófica.
Para Deleuze y Guattari, el capitalismo y la esquizofrenia son las dos caras de una misma moneda.
El capitalismo es un sistema único en la historia porque, para funcionar, necesita romper las leyes, tradiciones y códigos antiguos (religiones, castas, feudos) para que el dinero y el trabajo puedan fluir libremente. A esto lo llaman descodificación de flujos. El dinero no tiene olor, ni patria, ni religión; simplemente fluye. La esquizofrenia es el límite de este proceso. El "esquizo" es aquel que ha roto todos los códigos sociales y familiares por completo, dejando que su deseo fluya sin ninguna etiqueta. El capitalismo produce esquizofrenia de forma natural porque rompe todas las estructuras sólidas. Sin embargo, al mismo tiempo que las rompe, tiene miedo de ese caos y crea nuevas cárceles (como el Estado, la familia nuclear o el consumo).
No ven la esquizofrenia como una enfermedad en su aspecto clínico (el sufrimiento del paciente), sino como un modelo de funcionamiento. El capitalismo es paranoico: Quiere orden, muros, fronteras, control de inventario y vigilancia. La esquizofrenia es nómada: Cruza fronteras, mezcla identidades, no se deja atrapar por una sola definición.
Al unir ambos términos, sugieren que la esquizofrenia es el "afuera" del capitalismo. Es lo que el sistema genera pero no puede controlar del todo. El deseo humano tiene una potencia "esquizoide" que podría desbordar las estructuras del capital.
Afuera y deseo son dos conceptos fundamentales en la obra de Deleuze.
El afuera es el afuera caotico de un ámbito límitado más controlado.
Cómo gestionar ese afuera es un tema que atraviesa toda la obra de Deleuze.
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El título, Conversaciones (10972-1990), aunque breve, nos dice ya mucho. Nos acota un periodo de tiempo que se corresponde con una epocalidad concreta, es decir, con la esencia o naturaleza concreta de una época. Un periodo que comienza en 1972, sólo cuatro años después de mayo del 68.
" Mayo del 68 fue, para Gilles (Deleuze) y para mí (Félix Guattari), como para otros muchos, una sacudida: aunque no nos conocíamos entonces, nuestro libro (Anti-Edipo) es sin duda una consecuencia de Mayo".
De ese momento es también la discusión crítica con Freud. Eros y civilización de Marcuse era ya una discusión con Freud para dar argumentos para defender que el principio de placer no tiene por qué estar completamente subordinado al principio de realidad.
Deleuze y Guattari dicen: " Freud descubre el deseo como libido, como deseo que produce; pero no cesa de enajenar la libido en la representación familiar (Edipo).(...) El deseo se proyecta sobre una escena de familia que obliga al psicoanálisis a ignorar la psicosis, a no reconocerse sino en la neurosis, y a dar una interpretación de la propia neurosis que desfigura las fuerzas del inconsciente. (...) Cuánto desatino, cuántas estupideces han podido decirse en nombre de Edipo, especialmente a propósito de los niños".
El AntiEdipo es una obra que tiene la intención de darle al vuelta al complejo de Edipo como clave de interpretación de la realidad.
La máquinas deseantes son un concepto fundamental del AntiEdipo. La enmienda a Freud reside en que los deseos no se producen por algo que falte. Se producen en un continuo, como una máquina.
Una pieza crítica habitual desde el materialismo es la acusación de idealismo. Así lo hacen Deleuze y Guattari con aquello que nos les gusta del psicoanálisis:
"Lo que nosotros llamamos idealismo en el psicoanálisis es todo un sistema de proyecciones y reducciones propias de la teoría y de la práctica del análisis: reducción de la producción deseante a un sistema de representaciones llamadas inconscientes, y a las formas de motivación, de expresión y de comprensión correspondientes; reducción de la fábrica del inconsciente a un escenario dramático, Edipo o Hamlet; reducción de las catexis sociales de la libido a catexis familiares, desviación del deseo hacia coordenadas familiaristas, Edipo, una vez más".
Frente al psicoanálisis idealista se propone una esquizoanálisis materialista
¿Qué es lo que proponen?: una propuesta sobre la catexis, esto es, sobre el proceso de cómo se invierte la carga de energía psíquica. Reorientándola desde lo familiar a lo social.
La carga de energía de la catexis (o inversión libidinal) no procede de un "Ello" reprimido o de carencias individuales como en el psicoanálisis tradicional, procede de la producción deseante en el campo social y la realidad material.
Si por un lado tenemos la dicotomía entre materialismo e idealismo; por otro lado, tenemos la dicotomía entre lo fascista y lo revolucionario. El fascismo se vincula con el capitalismo y el capitalismo con la esquizofrenia.
Tenemos pues :
Psicoanálisis (freudiano)/ Squizoanálisis(de Deleuze y Guattari).
Neurosis/psicosis: la psicosis se propone como un modelo de liberación del deseo que escapa a la "jaula" de la neurosis y el Edipo, permitiendo al individuo producir nuevas realidades en lugar de simplemente repetir conflictos familiares
Idealismo/materialismo.
Familia/ entornos sociales más amplios
Capitalismo/revolución.
Catarsis y Catexis: la catarsis descarga y vacía; la catexis carga, llena y vincula.
Todo un guion de enfrentamiento con Freud-Lacan.
Mil Mesetas(1980)
Meseta es el lugar plano y elevado sobre una una una extensión a menor cota.
En el texto se trata de acontecimientos que sobresalen. Sobre un acontecimiento no se pregunta qué es, sino dónde, cuándo o cómo. Esos acontecimientos pueden individualizarse y cada individualización es una meseta.
Si la filosofía es para DyG creación de conceptos, esos conceptos no son tanto respuestas a un qué, a la esencia de la cosa, sino acontecimientos.
El psicoanálisis es el protagonista de AntiEdipo, la lingüística es protagonista en Mil Mesetas.
(¿Se trata de seguir combatiendo al estructuralismo de Lacan? (Lacan postula que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, posicionando al significante sobre el significado. A diferencia de Saussure, Lacan invierte el esquema, sosteniendo que el significante (la palabra, la forma) es lo que determina al sujeto y crea el significado, en lugar de al revés).
Si bien, entonces, no se apunta una estructura, sí hay sistemas abiertos, con una cartografía, que marca caminos y movimientos, con coeficientes de fortuna y de peligro.
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¿Quiere esto decir que el capitalismo no es suficientemente esquizofréníco, en el sentido de que no es sufiencientemente rupturista con la época premoderna?el capitalismo es un sistema profundamente contradictorio que funciona a dos velocidades que chocan entre sí. Sí, el capitalismo es un "esquizofrénico" que se detiene a mitad de camino. Con un doble doble movimiento de Desterritorialización y Reterritorialización:
Deleuze y Guattari sugieren algo muy polémico en El Anti-Edipo: la solución no es volver atrás (a la religión o al campo), porque esos códigos ya están muertos. La solución —según ellos— sería ir más allá.
"Pero, ¿cuál es la vía revolucionaria? [...] ¿Retirarse del mercado mundial? [...] ¿O bien ir en sentido contrario? Es decir, ir aún más lejos en el movimiento del mercado... No retirarse del proceso, sino ir más lejos, 'acelerar el proceso'".
El mensaje es: el capitalismo es un proceso de ruptura que se asusta de sus propias consecuencias y se vuelve conservador (premoderno en sus formas de control, como el culto al líder, a la nación o a la familia tradicional). El esquizoanálisis propone terminar el trabajo: llevar esa ruptura hasta el final para que el deseo deje de estar al servicio del capital
Sobre cine (El tiempo)
Gilles Deleuze no escribió solo un libro sobre cine, sino una obra dividida en dos tomos que revolucionaron la teoría cinematográfica. En lugar de analizar las películas solo como historias, Deleuze las trata como formas de pensamiento y bloques de movimiento-tiempo: la imagen-movimiento (Estudios sobre cine 1 y 2).
A partir de ahí, aparecen aquí en Conversaciones), de repente, reflexiones sobre el verbo ser y sobre lo uno y lo múltiple; sobre imágenes y signos. Imagen-movimiento e imagen-tiempo. El tiempo relativo de Einstein y la duración de Bergson. Situación-percepción-acción. Imagen-signo. Imagen legible. Imagen mental. Ojo mental.
El cine no es una copia de la realidad sino que crea una nueva forma de realidad.
Hablar del tiempo como algo abierto es entrar en el corazón del pensamiento de Deleuze (y de Henri Bergson). Para Deleuze, el tiempo no es una línea cerrada donde el futuro ya está escrito. No hay determinación. Existen líneas de fuga.
El cine clásico, anterior al fin de la segunda guerra mundial, anterior a 1945, nos presenta una situación 1, a la vista de la cual el actor actúa, realiza una acción que da como resultado una situación 2. Tenemos aquí una primacía de la acción, entendida como movimiento. Estamos en la imagen-movimiento. En el cine, que Deleuze llama moderno, posterior a 1945, estamos ante una primacía del acontecimiento, entendido como lo que al actor le pasa. Imaginemos una escena en la que el protagonista pasea por una calle, en la que el rostro del actor nos sugiere un cierto estado de ánimo. Después de diez minutos, al final de esa calle, la cámara nos vuelve a enfocar el rostro del actor, y en sus facciones se adivina un estado de ánimo diferente, tan diferente que se percibe que ya no es el mismo, ha cambiado. No ha sucedido nada externo a él que haya producido ese cambio. Ha sido el simple paso del tiempo puro en el que ha producido este cambio. Esa es la imagen-tiempo que nos apunta Deleuze, que nos aproxima al concepto de tiempo aion, frente al tiempo cronológico, medible, divisible, cronos.
Un tercer tipo de imagen es la imagen-cristal. Nos remite esta imagen a un problema ontológico todavía más genuino que el del tiempo: la distinción entre lo real, lo irreal y lo imaginario.
El cine clásico nos marca claramente esa distinción, pero el moderno la difumina, incluso la hace colapsar. A dónde nos quiere llevar Deleuze con esta reflexión, es hacia la libertad no encerrada en lo real, hacia una libertad que permite abrir nuevas vías por medio de la imaginación.
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