miércoles, 30 de julio de 2014

CAMBIO CLIMÁTICO, MODELOS MATEMÁTICOS Y DILEMAS ÉTICOS. EL CASO DEL INFORME STERN

Los tres dilemas éticos del informe Stern


1.- ¿Cuál es el riesgo y la incertidumbre que se pueden asumir en el problema del cambio climático?


2.- ¿Qué tasa de descuento aplicar?


3.- ¿Qué valor monetario que se asigna a la vida humana?



Riesgo y cambio climático

La incertidumbre es inevitable en tratamiento del cambio climático y lo es además en un grado mayor que en otros problemas. Afecta tanto a las predicciones que pueden hacerse como a la comprobación de esas predicciones.

Por ejemplo, no es posible determinar si un huracán concreto ha sucedido como consecuencia de un cambio en el clima o no.

El clima se manifiesta como un sistema no lineal y caótico, altamente sensible a la variación de sus parámetros. Estamos ante un caso de incertidumbre prácticamente pura, un caso en el que  sólo es posible asignar probabilidades a los sucesos utilizando artilugios matemáticos sofisticados como la inferencia bayesiana

ALDRED, por ejemplo, reconoce que la técnica econométrica que se utilizó en el informe Stern es más sofisticada que la estándar, porque tiene en cuenta que los procesos implicados son estocásticos, y utiliza simulaciones de tipo Monte Carlo, método con el que se generan números aleatorios  para simular el azar inherente al proceso.

Pero sigue asignando, dice también, una especie de pseudoprobabilidades a los sucesos, de tal modo que tiene realmente que inventar esta asignación. Lo hace introduciendo  puntos de vista cualitativos sobre los riesgos de ocurrencia de catástrofes,  en un marco que pretende ser cuantitativo. En definitiva se supone que se sabe más de lo que se sabe realmente.

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Ethics and Climate Change Cost-Benefit Analysis: Stern and after 

Jonathan Aldred.  Department of Land Economy. Universidad de Cambridge
Environmental Economy and Policy Research 
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ALDRED critica también en este artículo el modo concreto en que se hace la asignación de probabilidades en el Informe Stern,  porque subestima la ocurrencia de ciertas catástrofes.

Coincide en esto con la crítica de otros expertos como M. WEITZMAN. Falla, dice, el principio de precaución que obliga a trata de evitar por todos los medios los acontecimiento fatales. Falla  porque se da mayor peso a los sucesos medios y se minimizan los sucesos extremos.  No es correcto minimizar, por ejemplo,  la probabilidad de que la temperatura se incremente en 6º en los próximos 100 años, si se atiende a la forma en que el IPCC presenta los seis escenarios posibles, puesto que los presenta como equiprobables.

Cuando la incertidumbre es pura, hay que atender a todos los resultados posibles, incluidos los más peligrosos.

ALDRED concluye que algunas partes del modelo que se utiliza en el Informe Stern, y en general en los modelos integrados (que integran media ambiente, economía y clima), se  introducen simplificaciones altamente criticables.

El problema en un modelo es que si no se asignan probabilidades el problema no es cuantificable; si por el contrario se asignan probabilidades éstas son arbitrarias, puesto que  existen elementos subjetivos, como la percepción que cada individuo tiene del riesgo, una percepción difícilmente objetivable.



La tasa de descuento


En el modelo[1] que sirve de base al Informe Stern se trata de representar el hecho de que un daño es percibido de distinta forma si es inmediato o si sucederá dentro de varios años. Esto se representa mediante la tasa de descuento. El valor que se asigna a esta tasa es muy problemático y  los resultados del modelo son muy dependientes de esta tasa, algo que tiene sin duda consecuencias para valorar los resultados del modelo.

Pero el informe contiene otros supuestos que merecen también ser discutidos detenidamente.

El modelo que se utiliza en el Informe Stern se enfrenta directamente con algunas cuestiones éticas que tradicionalmente habían  quedado fuera del análisis económico ortodoxo.  

ALDRED defiende que el Informe Stern asume unos presupuestos éticos en su análisis de coste-beneficio, claramente identificables: la tasa de descuento, el valor monetario que se da a la vida humana y el tratamiento que se da al riesgo.

En esta entrada tratamos el asunto del valor de la vida humana, aunque los otros dos tiene también mucho interés.


El Informe Stern introduce en un modelo matemático algunos supuestos éticos. La solidaridad intergeneracional es uno de ellos. El hecho de que se pueden hacer gastos ahora para prevenir daños a las generaciones futuras se  trata a través de la tasa de descuento. Este tratamiento tiene distintas opciones y según la opción elegida se puede obtener resultados muy diferentes.

MARTIN WEITZMAN se ocupó en el año 2007 de este problema[1].

WEITZMAN  afirma que las conclusiones del Informe Stern se apoyan en dos argumentaciones básicas. La primera, que se presenta como  un modelo formal, y  cuyas conclusiones, en tanto que diferentes de otros informes,  descansan sobre la base de imponer una tasa de descuento[2] muy baja; la segunda, es  intuitiva y trata de hacer frente a las incertidumbres.

Respecto de la primera argumentación, WEITZMAN dice que no podemos saber realmente cuál es la tasa de descuento que debemos utilizar en el caso  del cambio climático. Sobre la cuestión de reducir las incertidumbres, afirma que no hay más remedio que aumentar mucho más la investigación para que las conclusiones queden suficientemente justificadas.

Lo importante no es tanto el detalle de la argumentación económica, es decir, cuál es la tasa de descuento que habría que utilizar, sino el hecho mismo de que el  modelo,  y la cuantificación calculada con él, sop muy sensibles a la tasa de descuento que se elije.


 El Informe Stern utiliza el modelo de evaluación integrada PAGE2002, y la complejidad del modelo obscurece que el resultado final depende mucho de  cuál sea la tasa de descuento utilizada.

Lo grave es que se requiere el análisis experto para detectar este hecho que queda oculto bajo el sofisticado manto del formalismo matemático. El diferente resultado que obtiene el Informe Stern, que aparentemente se debe a que el modelo es capaz de  integrar economía, energía  y medio ambiente, se debe, en realidad, al valor de  la tasa de descuento introducido.

La aplicación de una tasa de descuento u otra, es una discusión tópica en los estudios económicos y un tema básico en los modelos macroeconómicos[3]. Lo que defiende WEITZMAN es que podría ser falaz invocar el Informe Stern para avalar la adopción de medidas más drásticas contra el cambio climático, con el argumento de que sus resultados son distintos porque el modelo es mejor. Los resultados son distintos porque la tasa descuento considerada es distinta.

Esto no implica que la tasa considerada en el Informe Stern sea incorrecta, ni que sea sencillo determinar  cuál sería la tasa aplicable en el caso del cambio climático; lo que se deduce de ello es que debe haber una discusión sobre la tasa de descuento aplicable, que ha de ser previa a la aplicación del modelo. 

Respecto de la dificultad de determinar la tasa de descuento, WEITZMAN afirma que  tratar de predecir costes y beneficios en los distintos escenarios del cambio climático, con cien años de anticipación, es más un arte de adivinación  que una ciencia.

Para darse cuenta de ello, sólo hace falta pensar en cómo era el mundo hace cien años y cómo es ahora. La incertidumbre es el elemento esencial que ha de tener en cuenta cualquier modelo que trate de representar los distintos escenarios del cambio climático.

Cómo hacer frente a esta incertidumbre es la otra cuestión en la que WEITZMAN disiente también del Informe Stern. Weitzman hace un análisis de los desastres extremos  relacionados con incrementos de temperatura superiores a los 6º C. Formalmente, dice, es posible un análisis coste-beneficio que tenga en cuenta la incertidumbre, tomando valores esperados y utilizando la parafernalia de la moderna teoría económica, pero este cálculo se convertiría en un grandioso ejercicio de aplicación de la teoría bayesiana de la decisión[4].

Esta teoría, dice, requiere asignar probabilidades, lo que puede hacerse considerando creencias objetivas, o bien, por el contrario, creencias subjetivas. WEITZMAN afirma que las incertidumbres asociadas con el cambio climático, especialmente con los fenómenos extremos,  caen claramente del lado de las creencias subjetivas, por lo que es un caso típico de  aplicación de una teoría de la incertidumbre subjetiva.  El Informe Stern, dice, utiliza el instrumental técnico de la inferencia estadística para objetivar el cálculo de probabilidades[5], y WEITZMAN piensa que este proceder es demasiado convencional para tratar con los fenómenos extremos que aparecen en las colas de las distribuciones estadísticas,  por lo que se requeriría un análisis más singular.

En realidad, el Informe Stern lo que hace es tratar de asegurar que los fenómenos extremos no se van a producir, para lo cual, en la práctica, lo que se propone es invertir precisamente ese 1% del PNB anual, que es la forma en la que se compra la reducción de la incertidumbre para las generaciones futuras. Para WEITZMAN, jugar con los parámetros de la distribución estadística es entrar por la puerta de atrás del problema. Lo que  propone es  mejorar los sistemas de información  orientándolos a tratar de adelantarse en el conocimiento de lo que va a pasar, con sistemas de sensores que nos avisen antes de que los efectos completos se noten. En el caso de que estos sistemas dieran mensajes de alarma seria el momento de aplicar medidas verdaderamente radicales, que no se limitarían a dedicar un 1% de la inversión a reducir las emisiones de dióxido de carbono, sino que habría que implementar medidas más drásticas como cubrir todas las construcciones hechas por el hombre con pintura reflejante, por ejemplo.

La propuesta final de WEITZMAN quedaría pues como una vía diferente tanto a  las propuestas gradualistas, que se basan en la actuación prudente para no comprometer el desarrollo económico presente, como a la propuesta del Informe Stern, que propone tomar medidas ya. La propuesta combina la acción gradual de reducción de emisiones con la implementación de sistemas de monitorización, todo lo sofisticado que sea necesario, e invirtiendo en ello el dinero que haga falta. Se trata con ello de  tener un preaviso de efectos extremos que nos permita establecer los mecanismos de respuesta. La cuestión de si eso es o no posible, es decir, si es posible predecir y prevenir con antelación posibles desastres extremos, concluye, es algo  que no puede prejuzgarse sino que debe ser examinado empíricamente.

En definitiva, WEITZMAN ve correcto el resultado al que llega el informe Stern, tomar medias rápida e intensamente, pero no como resultado de un análisis de coste/beneficio basado en los valores medios previstos, sino como prevención para evitar los tremendos riesgos asociados a los valores extremos.

La tasa de descuento, tal como hemos visto, trata de representar en los modelos económicos el diferente peso que se da en la toma de decisiones al hecho de que un coste o beneficio sea presente o futuro. Un beneficio tenido ahora se valora más que uno tenido dentro de diez años.  

También ALDRED ha discutido sobre es tema, abundado sobre las observaciones de M. WEITZMAN, destacando  el hecho de que en el Informe Stern se ha elegido una tasa de descuento del 1,4%, mientras que otros economistas han abogado por tasas de descuento próximas al 6%.

Para ilustrar la importancia de elegir una tasa u otra, ALDRED utiliza un ejemplo recogido de S. GARDINER:

Elegir una tasa del 5% anual implicaría que si el valor actual de que Dinamarca quede inundada bajo las aguas es de 238 mil millones de dólares, ese mismo suceso ocurrido dentro de 500 años, se valoraría  en sólo 6 dólares”

Esto es, se estaría dispuesto ahora a pagar sólo 6 dólares, por evitar una inundación dentro de 500 años.

Utilizar tasas altas lleva a resultados de este tipo. Sin embargo, utilizar una tasa de descuento cero, no sería de ninguna utilidad en el caso del cambio climático, puesto que al ser un impacto tan prolongado en el tiempo, cualquier análisis daría como resultado que todo esfuerzo realizado ahora valdría la pena. Con lo cual,  cabría ahorrarse el trabajo de aplicar el modelo. 

Algunos economistas abogan por  introducir una modificación técnica que consiste en hacer la tasa variable en el tiempo, como un modo de compaginar las posiciones éticas de aquellos que valoran más el tiempo presente con aquellas que valoran las generaciones futuras, para quedarse en un punto intermedio.

 En cualquier caso, la tasa de descuento queda sobre la mesa como una cuestión que influye mucho en los resultados pero que no tiene una solución  que represente de una forma adecuada el modo en que se toman las decisiones sobre el futuro.

Es un problema que queda abierto cómo modelar el hecho de que no es lo mismo hacer un gasto ahora para evitar daños ahora, que hacer un gasto ahora para evitar daños futuros, sobre todo en un futuro en el que no estaremos presentes.






[1] Publicado en el Journal of Economics Literature, vol XLV, pp  686-724 (septiembre de 2007)
[2] La tasa de descuento trata de representar el hecho de que os consumidores no valoran igual la satisfacción de ahora que la  futura.  Matemáticamente se representa esto multiplicando la utilidad futura por un factor de descuento.  El informe Stern utiliza una tasa de descuento tal que iguala prácticamente la utilidad presente y la futura.
[3] El modelo de equilibrio general de Ramsey, que analiza ya esta cuestión, es de 1928.
[4] La inferencia bayesiana es un tipo de inferencia estadística en el que las evidencias u observaciones se emplean para actualizar o inferir la probabilidad de que una hipótesis pueda ser cierta. El nombre «bayesiana» proviene del uso  que se hace del teorema de Bayes durante el proceso de inferencia.
[5]  A través de parámetros estadísticos como la media y la desviación típica de la función de distribución.

El valor de la vida humana


Desde la perspectiva de la economía de mercado estándar, dice ALDRED, no se da valor directamente a la vida humana como tal, sino que lo que se valora es el riesgo de muerte.

Bajo este supuesto se trata de valorar, por ejemplo,  cuánto más habría de cobrar un trabajador por tener un empleo peligroso, pongamos por caso con un riesgo de muerte de 1 entre mil. Del mismo modo, se podría valorar cuánto estaría alguien dispuesto a pagar por eliminar un cierto contaminante en su ciudad o qué descuento en el impuesto sería suficiente para compensar la ubicación de un vertedero.

Sin embargo, en el seno del IPCC, donde ha habido mucha discusión en torno al valor monetario de la vida humana, lo que se ha estado discutiendo no es el valor concreto de ésta, sino si se le está dando mayor valor a la vida de un individuo de un país rico que a uno que viva en un país pobre, como consecuencia de aplicar la metodología estándar.

El caso es que el IPCC ha adoptado finalmente un valor monetario uniforme de un millón de dólares para cada vida humana, a precios constantes de 1999, lo que constituye una opción distinta a la estándar que asigna valores que oscilan entre 1,5 millones de dólares y cien mil dólares dependiendo de la renta del país.
  
No entramos aquí en la discusión de cuál es la metodología más correcta sino que destacamos el hecho de que hay distintas formas de considerar en  un modelo coste-beneficio el valor de la vida humana, y que los valores que se obtienen son muy distintos según se elija una u otra.

Del mismo modo, hay diferencias también en la propia consideración del riesgo. Riesgos involuntarios, riesgos con los que no se está  familiarizado, riesgos irreversibles o incontrolables, son percibidos como peores que otros, aunque tengan la misma capacidad de causar daño. Los riesgos asociados con la energía nuclear pertenecen, por ejemplo, al  tipo de riesgo que se percibe como incontrolable.

Es muy difícil que un modelo sea capaz de captar todas estas dependencias contextuales, y mucho menos de representar otras cuestiones todavía más sutiles como la distinta valoración que del dinero mismo se hace en los distintos países, o incluso por distintos individuos dentro de un mismo país, en función de su arraigo cultural, o de su carácter más materialista o más ascético.

El caso es que la opción de dar un valor u otro a un parámetro en un modelo, tiene importantes consecuencias. Por ejemplo, dar un valor uniforme a la vida humana tiene consecuencias en los resultados de la  aplicación de los modelos coste-beneficio, a la hora de cuantificar la necesidad de actuar contra el cambio climático.

Si se da un valor más alto a la vida en los países pobres de lo que se obtendría aplicando valores de mercado, la consecuencia es que del modelo se obtendrá como conclusión que hay que actuar invirtiendo más dinero en la lucha contra el cambio climático en los países pobres,  de lo que vale la pena invertir según  indican  los datos de mercado. El resultado es que  los países ricos subsidian a los países pobres y que  estos subsidios compiten con otros que están subvencionando actuaciones que sí pasan un test de coste-beneficio acorde con el mercado.

Llegados a este punto, ALDRED discute sobre los inconvenientes  ligados tanto a la utilización de valores de mercado como al uso de  valores uniformes para la vida humana.

Pero más que enredarnos en este detalle, lo importante es destacar la dificultad con la que se encuentran los modelos  de evaluación coste-beneficio (CBA) a la hora de representar ciertos aspectos relevantes de la realidad.

No se puede decir, sin más, que un modelo es adecuado sin conocer el modo en que se asignan valores a ciertos parámetros como la vida humana, por ejemplo.

Cómo se ha hecho esta asignación puede quedar oculto en el modelo, más oculto cuanto más complejo, y sin embargo, tiene importantes consecuencias para decantar la toma de decisiones en un sentido o en otro.


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EL MODELO PAGE 2002 

Es un modelo probabilístico escrito en Microsoft  Office Excel. El modelo calcula los impactos regionales y globales del cambio climático, y los costes sociales para diferentes gases de efecto invernadero. También calcula los costes de mitigación y adaptación. Es un modelo de evaluación integrada que parte de la proyección de emisiones y arrastra las incertidumbres a través de los cálculos. Información sobre el modelo puedes obtenerse, por ejemplo, en :

http://unfccc.int/adaptation/nairobi_work_programme/knowledge_resources_and_publications/items/5447.php

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