martes, 19 de agosto de 2014

SABER Y PODER. LA ESCUELA PITAGÓRICA. EL FUNDAMENTO DE LA AUTORIDAD DE UN MAESTRO DENTRO DE UNA ESCUELA. GUSTAVO BUENO REVISITADO

Realmente lo que se sabe con certeza de la escuela pitagórica es bastante poco, pero la investigación filosófica ha logrado reconstruir algunos datos bastante verosímiles.

Por ejemplo, que la escuela tenía un programa en el que el saber y poder tenían un vínculo muy estrecho.

Un texto de Gustavo Bueno, que ya va cumpliendo años,  tiene sin embargo algunas partes muy sugerentes., sobre el tema. 

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Gustavo Bueno, La metafísica presocrática, Pentalfa

Oviedo, 1974

(Capítulo 2. sobe la escuela pitagórica)


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La autoridad de los maestros dentro de la comunidad

La Idea de la obediencia a la autoridad de los maestros (aúxós-lepa «magister dixit»), del argumento de autoridad y la práctica escolar del respeto a la tradición y al maestro y  la distinción de los miembros de la comunidad en capas según el grado de proximidad a la sabiduría: los matemáticos y los acusmáticos; pueden tener su fundamento en una concepción de la vida espiritual  transindividual, que no se agota en la individualidad. La razón no es facultad puramente individual  la experiencia individual no es fuente única por donde mana el saber.

La implantación, a través de una comunidad, en la vida espiritual (entendida como una corriente que moldea a sus miembros —y no como simple ocasión de ayuda mutua para incrementar la capacidad de observación y conocimiento individual de los socios) es correlativa a la organización de la escuela como «escuela de vida», como un centro cuasi religioso. Una religiosidad que brota del propio interior, no de una iglesia exterior o de unos dioses u oráculos, aunque tampoco se desdeñan. Un centro de educación y formación integral y un club de acción política. Porque el parentesco se extiende a todos los hombres, o por lo menos, a los espirituales, y de lo que se trata es de reproducir el cosmos en el microcosmos.

¿Qué es lo que distingue a los que saben de los que no saben?


No les distingue el haber nacido en una familia aristocrática. No les distingue  la sangre, entre otras cosas porque las almas migran de unos cuerpos a otros. Lo que distingue a los sabios es que éstos saben diferenciar  entre apariencia y realidad.

Los acordes musicales, aparentemente nada tienen que ver con las relaciones numéricas. Pero el oído educado las percibe antes de que esas relaciones hayan sido conocidas y, aún más, la percepción fenoménica del oído es la condición para que puedan establecerse las relaciones ontológicas, que incluyen aquel fenómeno. Pero en la realidad mundana, estas relaciones profundas están presentes.

¿Cuáles son las relaciones entre la apariencia no matemática y la realidad matemática? 


A diferencia de lo que dirán después Aristóteles o Bergson, las relaciones matemáticas no son lo superficial (lo cuantitativo,lo accidental respecto de la sustancia). Los pitagóricos empezaron por conocer que las relaciones matemáticas son reales, objetivas, más allá de los fenómenos, trascendentales, más allá de tal o cual sujeto individual.

La Idea de Cosmos, como en Tales la idea de principio, constituye ahora precisamente como el proyecto para superar la distinción entre los fenómenos no numéricos (las cualidades) y las cantidades, mostrando que por debajo de los fenómenos, aparentemente inconexos, existe un orden numérico y que si este orden puede llevamos a la Idea de Cosmos es precisamente porque es total, porque todas las cosas son números.

Los ojos por ejemplo, nos ofrecen las imágenes de la tierra en que pisamos como un suelo quieto, tierra firme. Pero en realidad, dice Hicetas, está girando sobre sí misma a razón de una rotación diaria.

Los oídos no nos permiten recoger nada de la armonía de los astros, armonía formada por los sonidos que cada cual debe emitir, porque las velocidades de los astros, medidas por sus distancias, tendrían las mismas relaciones que las de las armonías musicales. Diríamos que el silencio es al oído lo que la transparencia del agua de Tales o del aire de Anaxímenes era a la vista.

El Cosmos pitagórico, considerado como una Idea «en marcha», energeia, y no ergon, como una idea abierta, programática, nos presenta una realidad compleja. Una realidad que tiene grados, que no es monótona,ni llana, ni homogénea, sino variada y heterogénea, según un número, según el grado de complejidad. Un poco a la manera como nosotros podemos decir que el uranio es más complejo que el hidrógeno, expresando numéricamente estas diferencias. El Cosmos es la realidad inagotable de una multiplicidad abierta de configuraciones, la realidad de las configuraciones que nos remiten a otras figuras escondidas, pero cuya formación o descubrimiento se espera.

La Idea del Cosmos tiene así una significación práctica, estética, fisiológica y moral. Los objetos son bellos o feos según una armonía, una proporción numérica entre sus partes (por ejemplo, la sección áurea). Conocida, nos permitirá discriminar lo bello de lo feo y formar el juicio estético; el cuerpo está sano o enfermo según una armonía numérica entre sus partes, y la Medicina es la que debe determinar sus números; la Justicia es una armonía entre las partes de la ciudad y por tanto el conocimiento de las proporciones justas será la tarea indispensable de la ciencia política; la virtud, si creemos al Platón pitagorizante de La República, es una armonía o acuerdo entre tres partes, a la manera como se forma la armonía de los tres intervalos de la escala musical, o de las tres partes del alma.

Nos encontramos ante un proyecto de construcción metafísica de la Idea de Cosmos como sistema de relaciones internas y necesarias entre todas las cosas, aunque fenoménicamente, aparentemente, esas relaciones se den encubiertas.


Fallos en el programa


Esas relaciones han de serlo de números enteros, sin decimales. Algo que no puede tener excepciones.

Pero el programa falla en cosas tan elementales como la relación entre el lado de un cuadrado y la diagonal. 

Al estrellarse contra esta muralla, la Idea pitagórica del Cosmos estaba llamada a saltar rota en mil pedazos y se comprende la posibilidad del asesinato de Hipaso de Metaponto, arrojándolo al mar, cuando trató de revelar un secreto, la inconmensurabilidad de la lado y la diagonal en un cuadrado, que ponía en peligro el programa de la comunidad y la Escuela misma.

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SABER Y PODER. ARISTÓTELES CONTRA LA ACADEMIA. LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL ES GENUÍAMENTE CRÍTICA


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