viernes, 29 de agosto de 2014

DECRECIMIENTO SOSTENIBLE A LA FRANCESA VS. ECONOMÍA DE ESTADO ESTACIONARIO

La tecnología como solución


El decrecimiento sostenible está sin duda vinculado con la ecología económica, pero en el ámbito intelectual francés se ha desarrollado de forma un tanto diferente, con aspectos interesantes.

Las raíces de esta corriente son profundas y arrancan en la crisis  posterior a la Primera Guerra Mundial, que inspiró a autores como Ellul, que tuvieron a partir de los años cuarenta un discurso pesimista respecto de las soluciones que podía aportar la tecnología.


La dimensión no tecnológica del ser humano


Ellul considera que vivimos en una sociedad tecnológica cuyo modelo de racionalidad es la eficacia. Sin embargo, el hombre es un ser constituido por una gran diversidad de dimensiones (poética, simbólica, religiosa, técnica, etc.), pero la tecnología ha borrado todas las demás, para centrarse en la potencia y en la eficacia. 

Ante esta situación propone una ética del no-poder, que se caracteriza por no colaborar con el sistema técnico. El no-poder es lo contrario de la impotencia y se caracteriza por la frase puedo pero no quiero.

Actualmente el movimiento es el resultado de dos corrientes. Una más ligada a la economía ecológica, en la que Georgescu-Roegen es quizás el autor de referencia; y otra,  más influenciada por los trabajos de Ivan Illich, con la antropología de Marshall Shalins y  los escritos de Ellul de fondo.


Decrecimiento a la francesa


Realmente, el decrecimiento francés toma su carácter diferenciado en contraste con la “steady state economy”  (economía de estado estacionario)  que se está desarrollando en Norteamérica, por ejemplo por el Centro para el Avance de la Economía de Estado Estacionario (CASSE),  que defiende la estabilización de los principales parámetros económicos en un plazo de tiempo de 10 años

Martinez-Alier, en un artículo de 2010, ve no obstante compatibles estos dos propósitos.

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Sustainable de-growth: Mapping the context, criticisms and future prospects of anemergent paradigm

Joan Martínez-Alier et alter.

Ecological Economics journal

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Se podría, dice, plantear un decrecimiento en los países industrializados del Norte, acompañado de una disminución global de la población, con un máximo en el 2050, lo que llevaría a un estado cuasi-estacionario en equilibrio dinámico, en el que algunos sectores industriales crecerían y otros disminuirían.

A pesar de esa compatibilidad, el decrecionismo de origen francófono tiene un sello característico: el marxismo. Lo cual significa que identifica los problemas políticos y los económicos. El capitalismo se ve sin duda como un problema. Aunque no se propone como alternativa el socialismo, se apoya, por ejemplo, la regulación pública.

De lo que se desmarca el decrecionismo es de la sostenibilidad al modo en que ésta se entiende en el informe Bruntland. La prueba de que el planteamiento del desarrollo sostenible no funciona, se dice, es por ejemplo el pobre resultado que se está obteniendo en la lucha contra el cambio climático. Algo que se puso en evidencia en la cumbre de Copenague.

Son los fracasos del desarrollo sostenible, que se arrastran durante 20 años, los que alimentan precisamente la idea del decrecionismo.

De todos esta idea se encuentra con grandes obstáculos en la mentalidad de la sociedad contemporánea, puesto que requiere una redefinición completa de lo que se entiende por buena vida.






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1 comentario:

  1. Saludos desde Guama, Estado Yaracuy, Venezuela.
    Después de más de 30 años de investigaciones, reflexiones y vivencias relacionadas con el tema de convertir al Planeta Tierra en un lugar sostenible, he llegado a la conclusión de que lograr esa meta antes de que acabemos con la humanidad ya sea por la vía la destrucción de la biosfera o a causa de las guerras, requiere de la transformación radical de nuestras sociedades. Mi idea inicial consiste en el diseño de una ciudad experimental factible y realista que proporcione elevados niveles de vida y que reúna las características correspondientes a una sociedad sostenible, entre las que estarían el uso exclusivo de las más avanzadas tecnologías verdes; el fin de la manipulación económica, política y religiosa; la ausencia del dinero en efectivo; la limitación del crecimiento económico y poblacional; el verdadero respeto a la libertad; y una democracia real. Esta ciudad sería presentada en forma de maquetas, animaciones, producciones fílmicas, parques temáticos y hasta una urbe experimental, con la finalidad de que sirviera de modelo para lograr el cambio de mentalidad que condujera a las rectificaciones necesarias. No olvidemos que “una imagen vale más que mil palabras”, y la presentación de un modelo perceptible por los sentidos sería mucho más convincente que cualquier cantidad de textos teóricos, más aun cuando se trata de persuadir a una humanidad que durante miles de años ha sido engatusada por los intereses egoístas de minoritarios grupos de poder.
    En vista de que no poseo habilidad alguna en materia de diseño y producción cinematográfica, apelo a la participación en esta propuesta de personas sensibles a este tema que posean habilidades gráficas o capacidad logística para lograr dar vida a esa urbe imaginaria.
    Si estás interesado en conocer sobre esta iniciativa o participar en ella, puedes visitar mi sitio web https://elmundofelizdelfuturo.blogspot.com/ en el cual (muy especialmente en el capítulo 5) ya tengo adelantadas algunas ideas respecto a las características físicas y organizativas que pudiera presentar esa ciudad modelo que se pretende construir. Gracias.
    César Emilio Valdivieso París

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