sábado, 4 de octubre de 2014

EL CAMBIO TECNOLÓGICO INTERPRETADO EN TÉRMINOS DE ONDAS

Qué son, de dónde provienen, hacia dónde evolucionan las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC). son preguntas a las que trata de responder un conjunto de textos coordinados por Martin Hilbert bajo el título: ¿Quo vadis, tecnología de la información y de las comunicaciones?

En estos texto se defiende la tesis de que el paradigma digital es un nuevo paradigma tecnológico, lo cual es sin duda un enfoque interesante, No obstante, los textos introductorios tienen también interés. Resulta especialmente interesante el tratamiento de la teoría sobre las ondas tecnológicas.
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Conceptos fundamentales, trayectorias tecnológicas y el estado del arte de los sistemas digitales


Martin Hilbert (coordinador)


COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (ECONOMIC COMMISSION FOR LATIN AMERICA AND THE CARIBBEAN)

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El argumento de Schumpeter

El argumento central es el de la existencia de ciclos en el desarrollo, que se caracterizan por índices de crecimiento bastante constantes, que conducen sin embargo a un progreso exponencial en términos absolutos.  

Schumpeter (1883-950) investigó los altibajos del desarrollo e identificó la existencia de un patrón cíclico en las fluctuaciones periódicas y secuenciales de la actividad económica: “un número indefinido de fluctuaciones en forma de ondas que se mueven simultáneamente y se entrelazan”. Señaló que estos ciclos tienen diferentes duraciones, es decir, aparecen en diversos niveles, con algunos de ellos dentro de otros.

Según Schumpeter, los ciclos parecen estar especialmente vinculados a diferentes sistemas tecnológicos y a su difusión y absorción por parte del sistema económico. Algunas de las fluctuaciones son cortas y duran pocos meses, mientras que otras se prolongan durante décadas. Explica que “las innovaciones, sus efectos inmediatos y ulteriores, y la respuesta del sistema, son la causa común, aunque diferentes tipos de innovaciones y diversos tipos de efectos puedan jugar distintos roles.

El resultado es una interpretación del desarrollo económico según la cual existe un complejo sistema de innovaciones, compuesto de diferentes niveles de la actividad humana que se influyen, potencian o restringen mutuamente, con una dinámica definida por una jerarquía de ondas.
Este análisis lleva a identificar claramente ciclos económicos de largo plazo entre el auge y la depresión, como lo había planteado ya antes el economista ruso Nikolai Kondratieff (1925).


Extensión del argumento al sistema socioeconómico


Actualmente, de la mano de la economía evolucionista, estas ideas se han extendido más allá del ámbito económico para explicar la dinámica del sistema socioeconómico e institucional en su totalidad –a nivel nacional e internacional– en el que las ondas largas representan esquemas sucesivos de desarrollo, que responden a sucesivos estilos tecnológicos. Por ejemplo, Carlota  Pérez (1983).

Dichos estilos tecnológicos, a los que también se denomina paradigmas tecnoeconómicos o socioeconómicos, representan el tipo ideal de organización productiva y social, que se desarrolla dentro del marco de conocimiento disponible para afrontar los retos que van surgiendo. “El establecimiento de ese estilo o paradigma se basa en la introducción de una constelación de innovaciones entrelazadas, tanto técnicas como administrativas”.

El centro de la atención se está fijando en  la relación entre las instituciones y progreso técnico. Se hace énfasis en la creación de instituciones que puedan guiar ese cambio tecnológico en la dirección deseada.

Qué es lo que llega primero, la tecnología o el marco institucional, representa aquí el equivalente a la pregunta clásica sobre el huevo o la gallina. Douglass North (1981) destaca la importancia de ciertas características en las ideologías y las instituciones y demuestra el innegable efecto que conlleva el derecho a la propiedad para lograr un mayor caudal de conocimiento. Otros autores sin embargo describen esta dinámica como una coevolución entre sistemas tecnológicos especiales y la organización socioeconómica (Freeman y Louçã, 2001).

Preguntas importantes son las que se refieren a la identificación de las ondas de desarrollo. Cuándo empiezan, cuándo terminan, ¿Se está acelerando cambio tecnológico? La intuición, nos hace pensar que los ciclos son más cortos, pero cuánto.


Ondas dentro de ondas

Se ha identificado el incremento constante en la velocidad del progreso y se lo ha analizado en profundidad a través de los hitos que marcan diferentes aspectos de la evolución, incluyendo los cosmológicos, geológicos, biológicos y socioeconómicos.

Mientras que la evolución biológica se prolongó durante  2.400 millones de años para que de una simple bacteria se formaran organismos multicelulares, llevó aproximadamente 400 millones de años para que esa forma de vida pasara a ser un gusano, alrededor de 300 millones de años más para alcanzarla etapa de reptil, “solamente” otros 250 millones de años para que nacieran los primates, y menos de 100 millones de años para que esa forma de vida inferior se convirtiera en el ser humano moderno (Modis, 2002).

El mismo proceso se ha producido con respecto a las innovaciones que nos permiten dominar el entorno. Se calcula que a la especie humana y sus ancestros les llevó entre 250.000 y un millón de años avanzar desde el descubrimiento de la utilidad del fuego hasta alcanzar la habilidad de hacer fuego por sí mismos.

Este hecho no deja de sorprender. Pasaron largas noches frente al fogón en un período que es al menos 125 veces mayor al tiempo que ha transcurrido desde que comenzó el calendario del mundo occidental. La creatividad innovadora de nuestra especie fue tremendamente lenta.

El acelerado ritmo del progreso ha cambiado esta periodicidad, y desde la primera vez que un ser humano voló unos 300 metros en 1903 y aterrizó sano y salvo, hasta que llegamos a la Luna en 1969, sólo se necesitaron 66 años.

Modis (2002) analizó 13 secuencias de eventos históricos importantes desde el big bang. Como resultado, demostró que toda la historia de vida en nuestro universo se caracteriza por tener períodos cada vez más cortos entre los acontecimientos significativos.

En su estudio, Modis clasifica el período entre el big bang y la actualidad en siete etapas: la formación de la galaxia (hace 10.100 millones de años); la vida multicelular (desde hace 1.050 millones de años); el surgimiento de los primates superiores (hace 4 millones de años); el nacimiento del homo sapiens (hace 308.000 años); el ser humano moderno con conductas rituales y espirituales (hace 38.200 años);la sociedad agrícola y la civilización (hace 6.130 años), y la ciencia y la tecnología (hace 225 años).

Douglass North (1981), que recibió un Premio Nobel por sus investigaciones, se concentra en las últimas dos épocas, a las que identifica como la primera y la segunda revolución económica. North profundiza en el marco institucional de cada una de esas etapas y señala que la aparición de la propiedad privada de la tierra no se puede separar del establecimiento de sociedades agrícolas, un hecho que a su vez revolucionó las estructuras socioeconómicas y llevó a la creación de asentamientos y a la civilización.

Según esta teoría, el segundo cambio de paradigma se produjo con la fusión de la ciencia y la tecnología para incrementar de manera intencional el caudal de conocimiento de la humanidad, especialmente con la introducción de los derechos de propiedad intelectual. North sostiene que “la mera curiosidad o el aprendizaje autodidacta trae un cierto cambio tecnológico, como el que se había podido observar a través de la historia de la humanidad. Pero el esfuerzo dedicado a mejorar la tecnología –como se ve en el mundo moderno– sólo se puede estimular al mejorar las posibilidades de obtener ganancias personales”.

En el análisis de Schumpeter lo que se asevera que existe “un número indefinido de fluctuaciones en forma de ondas” que se complementan y ejercen influencia entre sí, es decir, ondas dentro de otras ondas.

Según este esquema, la fabricación de herramientas sirve para identificar los subciclos específicos de una onda mayor. La periodización arqueológica del período de la agricultura y la civilización en la historia de la humanidad, comúnmente se subdivide en la secuencia descendente de “edad de piedra” (2.000.000 a. C. hasta 3.300 a. C., con una duración de 1.996.700 años); “edad de bronce” (3.300 a. C. hasta 1.200 a. C., con una duración de 2.100 años); y la “edad de hierro” (1.200 a.C. hasta 44 a.C., con una duración de 1.156 años).

De acuerdo con este análisis, no sólo los ciclos en el mayor nivel de abstracción se vuelven cada vez más cortos, sino también los ciclos en el nivel menor de la abstracción.

Freeman y Louçã (2001) han seguido el enfoque de utilizar la tecnología para identificar los subperíodos de la ciencia y la tecnología en los últimos 225 años, y han señalado cinco de ellos en el nivel abstracto menor. Estos subperíodos concuerdan con la definición de ciclo de Kondratieff. Comienzan con la era de la energía hidráulica de la revolución industrial en Gran Bretaña (1780-1848); la era de la energía a vapor (1848-1895); la era de la electricidad (1895-1940); la era del motor (1940-1973), y terminan con la era digital de las tecnologías de la información y la comunicación.


El paradigma digital es, por tanto, la quinta onda en la era de la ciencia y la tecnología, y la definición sobre qué ondas se debe considera depende de los diferentes niveles de abstracción.

La teoría del cambio evolutivo postula  un abanico de ciclos más cortos dentro de los dos niveles de ciclos que ya se han abordado. El nivel más bajo siguiente es el que llama la atención hacia los paradigmas tecnológicos, lo que a su vez caracteriza a la era digital misma.

La primera conclusión que se sigue de esta argumentación es que puede identificarse dónde estamos: en una era dominada por la relación entre ciencia y tecnología, que dura más de doscientos años. Dentro de este marco hemos pasado de la era del motor a la era digital, en la que estamos. Dentro de esta era hay subperiodos que es posible identificar y que la teoría se propone como un ejercicio interesante.

la otra conclusión es que las ondas son cada vez más cortas, con lo cual la pregunta por la duración de la onda en la que estamos es obligada, y obligada también la detección temprana de aquellos indicios que puedan darnos pistas de cuáles pueden ser los cambios que vienen.  

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