viernes, 25 de julio de 2014

¿ES LA HISTORIA DEL OZONO UN PRECEDENTE VÁLIDO PARA EL CAMBIO CLIMÁTICO?

En 1974 se publicaron paralelamente dos ponencias científicas que sugerían la existencia de una amenaza para la capa de ozono: una afirmaba que los átomos de cloro en la estratosfera pueden ser poderosos destructores del ozono; la otra, que los CFC están alcanzando la estratosfera y rompiéndola, liberando átomos de cloro. 

Tomadas en conjunto estas publicaciones predecían que la utilización de CFC podría desencadenar un desastre medioambiental hasta entonces insospechado.

Estas dos publicaciones despertaron una explosión de investigaciones sobre la química del cloro atmosférico en todo el mundo, y más importante, esta información científica se abre paso dentro del proceso político, sobre todo por la acción de SHERWOOD ROLAND, uno de los autores, que presenta el asunto ante la Academia Nacional de Ciencias y ante el Congreso de los EEUU. El debate creció además rápidamente por la acción de un ya por entonces bien organizado movimiento por la defensa del medio ambiente.

A pesar de que los CFC estaban presentes en otros usos industriales, los grupos ecologistas fijaron su atención en los aerosoles. Siendo un planteamiento relativamente simple, se mostró, sin embargo, eficaz para lograr que los consumidores respondieran. Las ventas de envases que contenían aerosoles se redujeron en un sesenta por ciento. Al mismo tiempo, las presiones para que se aprobase una ley que prohibiera los envases de aerosoles aumentaron. La ley se aprueba en 1978. 

Como consecuencia, la producción mundial de CFC disminuye un veinticinco por ciento. 

No obstante, como quiera que había otros usos de los CFC distintos de los aerosoles, por ejemplo en la industria electrónica, la cantidad total alcanzó de nuevo en el año 1980, el valor máximo que había tenido en 1975.

En marzo de 1985, visto que la situación no mejora, se celebra una reunión en Viena. No se alcanzan allí grandes conclusiones prácticas más allá de las declaraciones de buena voluntad.

Sin embargo, sólo dos meses después, se publica una ponencia] importante sobre el incremento del agujero de la capa de ozono en el hemisferio sur. Esta ponencia recoge datos sorprendentes que estaban apareciendo desde el año anterior y explica además la relación del agujero con los CFC. La ponencia tiene una gran divulgación y el resultado final de todo el revuelo mediático que se origina es la firma del Protocolo de Montreal en octubre de 1987. 

Esta vez se va más allá incluso de lo que los defensores del medio ambiente creían posible. 

Aun así, el acuerdo se muestra insuficiente. Los países del Tercer Mundo no lo han firmado. China no lo firma porque alega que está tratando de implantar los frigoríficos en los hogares domésticos y ello requiere el uso de freón. Por su parte, la URSS alega que su planificación quinquenal no le permite realizar el tipo de ajustes que exige el Protocolo. 


Sin embargo, sólo un año después de la firma del Protocolo, los Estados Unidos y la Comunidad Europea están dispuestos a llevar las cosas más lejos. En 1989 toman la decisión de suspender toda la producción de CFC en el horizonte del año 2000. 


Como consecuencia de este impulso, en 1990 se reúnen 92 países en Londres que toman esa misma decisión. En la negociación se produce un último forcejeo entre los Estados Unidos y los países del Tercer Mundo. Estos últimos exigen un fondo que financie el cambio tecnológico. Los Estados Unidos se niegan, pero finalmente se establece el fondo.

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Lo cierto es que los Estados Unidos estaban ya preparados a finales de los años ochenta para prescindir de los CFC. Desde 1978 se habían ido desarrollando con éxito alternativas incluso económicamente más ventajosas en todos los campos en los que estos se utilizaban.

Actualmente, el problema de los CFC se considera un tema en vías de solución, aunque el agujero no se cerrará por completo hasta pasado el año 2050.


Lo importante ahora de la historia del ozono es que es fue el precedente principal de la historia del cambio climático ( el Protocolo de Kyoto se inspiró en el Protocolo de Montreal). Un precedente que sin embargo tiene más diferencias que similitudes y por ello no valen para este caso las mismas soluciones que sirvieron para aquel.

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Una de las diferencias importantes es que los Estados Unidos tenía resuelto el problema de sustituir los CFC por otros productos alternativos.






(!) Stolarski y Cicerone (1974): “Stratospheric Chlorine: a possible sink for ozone”


[2] Molina y Sherwood (1974): “Stratospheric sink form Chlorofluormethanes: chlorine atomic catalysed destruction of ozone”


[3] Clorofluorcarbonos.


[4] Farman, Gradiner, Shanklin (1985): “Grandes pérdidas del ozono total en la Antártica revelan la interacción estacional de ClO/NO2


jueves, 24 de julio de 2014

APRENDIENDO FILOSOFÍA DE LA CIENCIA CON EL CLIMATEGATE. EL INFORME DE SIR MUIR RUSSELL CIERRE DEL CASO.

Después de de que en noviembre de 2009 fueran hackeados y publicados on line  los correos de la Unidad del Clima de la Universidad de East Anglia, se anunciaron varias comisiones para revisar el caso. Una de ellas presidida por sir Muir Russell.

De todas las revisiones, ésta era la más esperada. El informe con las conclusiones se publicó en julio de 2010, con voluntad de cerrar lo que se llamó el Climategate.

El grupo presidido por Russell examinó la información disponible con objeto de investigar si había habido manipulaciones de datos, revisó las prácticas científicas de la CRU, revisó el cumplimiento de la ley de Libertad de Información (FOIA) y dio opiniones y recomendaciones sobre la gestión de la CRU.

Cuando se publicó el informe generó gran cantidad de comentarios. Especialmente sobre quién era quién y qué intereses podía tener en defender la tesis de la corriente principal o las tesis de los escépticos.

La conclusión del informe fue que no podía hablarse de deshonestidad científica en el trabajo de la CRU, que el tratamiento de los datos se había hecho conforme a las metodologías aceptadas y que las series de datos se habían suavizado con criterios que estaban dentro de la discrecionalidad admisible para este tipo de procedimientos.

Lo cierto es que después del impacto inicial de la publicación del informe, parece que efectivamente éste cerró el caso, avalando de algún modo las tesis de la corriente principal.

Pasado un cierto tiempo, puede prescindirse de las controversias que tienen que ver con las personas, dejando a un lado los argumentos ad hominem, para centrase en los temas básicos que aparecieron en el debate.

Hay al menos tres cuestiones muy interesantes desde el punto de vista de la filosofía de la ciencia.

En primer lugar, tenemos la cuestión más netamente científica de la discrecionalidad que permite el tratamiento de datos. Esto nos  lleva  al problema de las elecciones que los científicos hacen en su trabajo, por ejemplo despreciando datos que creen que son anómalos. Unas elecciones que son en el fondo subjetivas. En el lenguaje de la filosofía de la ciencia se habla de la carga teórica que tiene toda investigación científica, para referirse al hecho de que el científico observa la realidad y saca conclusiones de lo que observa, partiendo de un bagaje de conocimientos, de teorías que ha aceptado previamente, que le condicionan.

En la ciencia del cambio climático, otro elemento que se añade es la infradeterminación de las teorías por los hechos. Esto es, un conjunto de observaciones es compatible con varias explicaciones científicas, con distintas teorías, o variantes dentro de una teoría, y por lo tanto, dos científicos pueden construir teorías diferentes partiendo de los mismos datos.

Por todo ello, en la defensa de sus tesis, en el fondo subjetivas, que hace un científico, tiene que convencer a sus colegas de que las elecciones que ha hecho son las mejores posibles.

Lo que dice el informe, es que, afortunadamente, para convencer de que sus conclusiones eran correctas, los científicos de la CRU no hicieron trampas, no utilizaron ningún truco, como inventar u ocultar un dato intencionadamente. Lo que no dice el informe, porque no puede decirlo, es que el tratamiento de los que se hizo de los datos fuera el único posible, ni si quiera el mejor que se podía hacer.

La otras dos cuestiones importantes son la transparencia en el trabajo de los científicos y la necesidad de no bloquear las hipótesis alternativas. Ambas merecen se tratadas con detenimiento en otra entrada.

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El informe y  la  información adicional puede verse en:

http://www.cce-review.org/

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martes, 22 de julio de 2014

CAMBIO CLIMÁTICO Y RELACIONES DE PODER . DOS EXTREMOS: LA VISIÓN DE LOVELOCK Y LA GEOINGENIERIA.

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Dos escenarios extremos


JAMES LOVELOCK  (“The revenge of Gaia: why the Earth is fighting back and how we can still save humanity”, 2006) nos presenta un mundo futuro en el que  apenas queda nada más que la lucha por la supervivencia. 

El cambio climático ha causado tal hecatombe, en esta visión de LOVELOCK, que se ha producido una regresión tecnológica sin precedentes.


Prescindiendo de los detalles; lo que destaca en esta prospectiva, es que se ha perdido todo conocimiento experto y que hay que volver a empezar prácticamente de cero.

Es ciertamente una situación extrema, pero no impensable. La historia nos ha dejado periodos en los que el avance científico se ha detenido o ha retrocedido, periodos en los que los perfiles de los personajes sobresalientes están muy alejados del científico y del técnico, cuyas voces pueden quedar en estas circunstancias acalladas.Son los tiempos de los señores de la guerra.

Sin duda, existen unos mínimos de estabilidad social que la ciencia y la tecnología requieren para poder desarrollarse.

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En el otro extremo de esta visión podemos imaginar un escenario totalmente distinto. Podemos pensar en una situación en la que se proponga desarrollar grandes proyectos de ingeniería para combatir el cambio climático. Es lo que se denomina  geoingeniería.

Ya en 1992, la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos dedicó 30 páginas de la publicación Policy Implications of Greenhous Warming, a las grandes obras de ingeniería.

¿Qué consecuencias tendrían estos proyectos para la posición de los expertos respecto de los demás ciudadanos?


De lo que no hay duda es que en una situación de este tipo, los ciudadanos de a pie, tienen menos opciones para intervenir.

En las decisiones extraordinarias es fácil articular argumentos para que un grupo se reserve el derecho de decidir invocando precisamente la singularidad de la situación, el riesgo inminente o la complejidad del asunto. Son ocasiones para el liderazgo que no suelen ser desaprovechadas y de las que suelen surgir nuevos nichos de poder.

Así las cosas, puede decirse que sólo en el caso de un desarrollo normal de la situación, sin grandes imprevistos, puede darse una participación pública en las decisiones. Las situaciones extraordinarias, son buenas ocasiones para que algunos grupos aumenten su poder.

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ENTRADAS RELACIONADAS:

LA GEOINGENIERÍA ESTÁ SIENDO VISTA CON OTROS OJOS DESDE 2010


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lunes, 21 de julio de 2014

PROBLEMAS GLOBALES, DERECHOS HUMANOS Y PODER




Los grandes problemas globales como el cambio climático o la crisis energética, pueden ser vistos como oportunidades para cambiar los actuales equilibrios de poder, ¿pero en qué dirección?

Un camino posible es el avance hacia el universalismo, en el sentido de un avance en la superación de barreras culturales nacionales, extendiendo por todo el planeta el listado de derechos humanos. Pero otro camino posible es el aumento de la capacidad de control de ciertos organismos internacionales o de otras instancias de poder.

Podría efectivamente pensarse que los grandes problemas globales son una oportunidad para construir  una sociedad  más  universalista,  llevando el listado de derechos humanos de las Naciones Unidas hasta todos los puntos del planeta, instituyendo una especie de beneficencia impulsada desde arriba. Pero eso no es incompatible, o incluso puede no ser el efecto principal, de que existan  instancias con más y mejor información que el conjunto de ciudadanos, acentuado la ya de por si alta asimetría de información que va siempre ligada a lo cambios  tecnológicos. 

La presencia de organismos internacionales, la posición defensiva de los estados nacionales y la asimetría de información, configuran un cuadro de problemas que dificulta notablemente la posibilidad de una participación social directa en las decisiones tecnológicas, restringiéndola  quizás solamente a una participación formal.

Un experimento mental

Podemos imaginar que el futuro nos depara la eclosión de grandes movimientos de aceptación o rechazo de ideas, de proyectos o de propuestas genéricas, por vías informales, antes que el establecimiento de cauces de participación  continuada.

Podemos imaginar, en esta prospectiva, que habrá grandes temas recurrentes. Los riesgos del clima y los riesgos de la tecnología misma estarán sin duda entre ellos, pero también  el regreso a la vida natural, la posibilidad de una sociedad menos dependiente de la tecnología o la alternativa del  decrecimiento económico.

Arbitraje de lo real


En los grandes cambios de las corrientes de opinión jugará un papel esencial el arbitraje de lo real, es decir, los hechos que se vayan teniendo por ciertos. 

Así, del mismo modo que en la opinión pública ha quedado el impacto de las bombas atómicas, ya perennemente vinculado con la energía nuclear; catástrofes climáticas concretas, o crisis energéticas sentidas de un modo directo por la población, pueden inclinar la balanza de la opinión a favor de dar prioridad a la búsqueda de soluciones., o por el contrario, periodos prologados de clima más o menos normal o de precios bajo para el barril de petróleo pueden retraer a la opinión pública para acometer reformas.

En este escenario surgen muchas preguntas. Una de ellas es se refiere al papel de la ciencia: ¿cuál puede ser el  papel de los expertos en este contexto? ¿contribuyen los expertos a los cambios de dirección? ¿qué espacio queda para la participación pública?

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Cuando los expertos llevan la iniciativa en la toma de decisiones tecnológicas se acaba decidiendo entre opciones ordenadas dentro de unos límites más o menos definidos.

Más que de una participación pública activa, se da en la práctica un asentimiento a  propuestas predefinidas, con lo cual, la participación  pública pasa a ser un mero consentimiento informado y no una participación efectiva.

Sin embargo, lo más frecuente es que sea una  instancia política la  que lleve la iniciativa de las propuestas, y puede suceder entonces que los expertos trabajen por encargo.

Resultado de imagen de COMITES DE SABIOSEn este caso entran en juego las distintas elecciones posibles entre alternativas igualmente justificables. 

Sin forzar demasiado los argumentos técnicos, se pueden hacer informes que avalen decisiones previamente tomadas, que responden realmente a a razones e intereses no explícitos.

Nos movemos aquí en un terreno en el que no puede hablarse de deshonestidad científica ni de vulneración de los códigos éticos de los técnicos, pero sí de orientación de  los resultados de un informe hacia los deseos del que lo encarga. Los expertos quedan en esta situación subordinados a los intereses de algún grupo y corren el peligro de convertirse en mercenarios a su servicio.

Esto es posible porque las decisiones tecnológicas tienen suficiente margen de libertad para adaptarse a las decisiones políticas. Para lo bueno y para lo malo. Esto es, para que sea posible,por un lado, incorporar valores éticos, y para que, por otro  lado, la decisión pueda ser tomada en beneficio de ciertos grupos. 


El punto de equilibrio


El punto equilibrio en el que el saber experto está puesto al servicio de la sociedad, es muy inestable.

O bien se tiende a una especie de despotismo ilustrado, o bien se puede caer en la utilización de los expertos al servicio de causas concretas.



Todavía queda mucho trabajo por hacer para encontrar cauces adecuados para alcanzar ese punto de equilibrio. 

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sábado, 19 de julio de 2014

APRENDIENDO FILOSOFÍA DE LA CIENCIA CON EL CLIMATEGATE (VI). EL INFORME DEL COMITÉ DE LA CASA DE LOS COMUNES

El caso de los correos filtrados ha sido tratado, al menos mediante tres comités de investigación: el Comité de Ciencia y Tecnología[1], dependiente del parlamento británico a través de  la Casa de los Comunes; y dos comités independientes promovidos por la propia Universidad de East Anglia; uno de ellos, para valorar las cuestiones estrictamente científicas, el Panel de Evaluación Científica[2];  y  otro[3], de alcance más general, que ha entrado también en la cuestiones del comportamiento de los científicos de la CRU.
Después de un trabajo de análisis de las alegaciones e informes  recibidos y de algunas entrevistas orales con los implicados, el COMITÉ  DEPENDIENTE DE LA CASA DE LOS COMUNES, cuyos miembros son parlamentarios apoyados por asesores,  fue el primero que emitió su informe[5], en el mes de marzo de 2010.

La cuestión de la transparencia


El comité analizó las fuentes de datos existentes, y el comportamiento de los científicos de la CRU frente a los requerimientos de información.

De este análisis concluó que efectivamente la transparencia no había sido completa, ahora bien, reconoce que no es una práctica normal  entre los científicos compartir las fuentes de datos ni los programas de ordenador utilizados para tratarlos, y que no es por lo tanto reprochable la actitud de los científicos de la CRU, puesto que se ajusta  a lo normal.

Ahora bien, esta normalidad puede ser cuestionada, y de hecho,  el comité lo hace al afirmar que la ciencia del clima es una materia de importancia global  en la que la transparencia deber ser irreprochable y considera que los científicos deberían dar pasos en la dirección de hacer que todos los datos, y la forma en que han sido tratados, esté públicamente disponible, con la única limitación que se derive de las leyes de comercio y de razones de seguridad nacional.

La honestidad de la investigación


Con respecto a la investigación sobre la posible actuación deshonesta de los científicos de la CRU, el comité no tiene ninguna duda de que el correo filtrado que causa más preocupación es que habla del “truco […] para esconder el descenso”.

Sobre la palabra “truco” el comité recibe distintas interpretaciones.

Alguna de ellas se refieren a que el truco consiste simple y llanamente en la falsificación de datos; no obstante, las explicaciones de la CRU, que son aceptadas incluso por alguno de los críticos más duros, se refieren a esta como una expresión coloquial que significa “la mejor forma de hacer algo”, en el sentido de la forma más hábil o eficiente de hacerlo.  El comité, valorando las evidencias disponibles, admite como verosímil esta última interpretación.

No obstante, aunque puede ser un modo hábil de tratar los datos,  esta habilidad puede emplease con el fin de esconder algo, de esconder el descenso de temperaturas. Y por lo tanto, esto es también objeto de investigación.

En este punto, el comité atiende a la crítica de LORD LAWSON[6], que somete a contraste con la defensa del profesor PHIL D. JONES.

Para ello el comité entra en el modo en que se han utilizado los datos procedentes de los anillos de los árboles. 

Al analizar los argumentos de una y otra parte, el comité concluye que lo que ha hecho la CRU es simplemente despreciar datos que pensaba que eran erróneos de una forma honesta.


No hay una condena pues ni de los procedimientos ni de los comportamientos de los científicos de la  CRU.

Lo que hay aquí son dos temas importantes desde el punto de vista de la filosofía de la ciencia: la transparencia de las investigaciones y las decisiones que se toman durante un proceso de investigación científica.


La transparencia


La transparencia es un asunto en el que es difícil encontrar un equilibrio entre la necesidad de conocer todas las interioridades de un trabajo para poder juzgarlo, y la imposibilidad práctica de atender a todos aquellos que pudieran estar interesados en conocerlas. Llevado al límite, el procedimiento de transparencia podría colapsar a los investigadores. Por ello, habrá que buscar fórmulas que funciones en la práctica. De todos modos, para la filosofía tienen interés algunas preguntas más sutiles. Por ejemplo, hasta qué punto un científico es capaz de expresar todos y cada uno de los razonamientos que le han llevado a desarrollar su investigación tal como lo ha hecho. Y también a temas más profundos como el secretismo en la ciencia y a la relación entre saber y poder

Decisiones en un proceso de investigación


El otro tema todavía es más complejo, y tiene que ver también con esto último. Durante una investigación se hacen elecciones, por ejemplo, despreciando un dato, que están en la frontera entre hacer lo que uno cree porque está convencido de que el dato es erróneo, y hacer lo que le conviene porque el dato no le cuadra. Esto lleva sin duda a otro problema profundo que es el de la preconcepciones en la ciencia, y a un asunto general que es el de subjetividad científica.






[1] The Science and Technology Committee
[2] Scientific Appraisal Panel
[3] The independent climate change e-mails review
[4] Los miembros son parlamentarios apoyados por personal especializado.
[5] “The disclosure of the climate data from the climatic research unit at the University of East Anglia”, Eight report of session 2009-10, House of Commons, Science and Technology committee.
[6]  Lord Lawson of Blaby ocupó cargos importantes en los gobiernos de M. Thatcher, y ha tenido un papel  relevante en el debate sobre el cambio climático. Por ejemplo en relación con el Informe Stern y con el video “El timo del calentamiento global”, siempre desde el lado de la posición escéptica. 

viernes, 18 de julio de 2014

APRENDIENDO FILOSOFÍA DE LA CIENCIA CON EL CLIMATEGATE. LOS LÍMITES DE LA PEER REVIEW

Peer review. Puntos fuertes

La peer review tiene un papel central en el avance de la ciencia.

Incluso a pesar del creciente protagonismo que va adquiriendo Internet como espacio en el que pueden exponerse miles de opiniones sobre un determinado escrito científico, en un entorno globalizado en el que existe una competencia enorme las revistas con reconocido prestigio, siguen siendo el espacio por el que se rivaliza para tener un escrito publicado.


Peer review. Puntos débiles


Esta rivalidad explica los agrios comentarios vertidos en los correos filtrados sobre los intentos de publicar ciertos artículos que los científicos de la Climate Research Unit de la universidad de East Anglia, consideraban desorientadores; pero nos pone en guardia también frente a la constitución de grupos cerrados que no dejan pasar ideas potencialmente fructíferas

Los correos filtrados contienen un listado de cuestiones que podrían entrar en este ámbito de preocupaciones.

Se da a entender en ellos, por ejemplo,  que algunas posiciones deberían  ser vetadas en las revistas científicas; incluso que una revista completa debería ser dejada fuera del círculo de la corriente principal.

Esto significa que alguna posición que se considera poco ortodoxa podría entonces ver disminuidas sus posibilidades de argumentación, y por lo tanto, disminuida su fuerza de persuasión.

También se expresa en los correos la incomodidad que supone para el científico la exposición pública de todo su trabajo interno y por lo tanto cabe pensar que el modo exacto en el que se obtienen los resultados no es plenamente conocido. Más importantes incluso, son las cuestiones relativas a la ocultación, fabricación o mal uso de los datos.

Si algo queda claro es que no existe un  arbitraje reconocido por todos. Incluso algunos participantes en el debate no conceden legitimidad a las críticas de sus colegas, que no consideran que estén a su nivel en el tema que se discute. Por ello, el debate no puede ser definitivamente cerrado entre colegas,

Sin embargo, para el agente externo que está interesado en tomar sus decisiones basadas en la mejor ciencia posible,  es de suma importancia asegurar la calidad y la honestidad del trabajo de los científicos, por ello, desde distintas instancia de poder, especialmente desde los gobiernos, se han mostrado interesados en establecer mecanismos que garanticen la calidad de la ciencia a través de comités de  expertos.

Estos mecanismos consisten habitualmente en la constitución de comités investigadores que traten de aclarar las interioridades de los debates. El caso Lomborg ya había dado material interesante para el análisis, El caso ha de los correos filtrados ha dado también muy buenos ejemplos par analizar el trabajo de estos comités.





jueves, 17 de julio de 2014

DEL SABER SECRETO A LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA ¿CÓMO SE PRODUCE ESE PASO?

La tesis de un saber secreto


La ciencia moderna ha dejado de tener vocación hermética y la divulgación científica es para nosotros un hecho natural  (al menos en el plano de los principios).

Pero esto no siempre fue así. La tesis de que debía haber un saber secreto de las cosas esenciales, cuya divulgación tendría consecuencias nefastas, fue durante muchos siglos una creencia dominante.

Este secretismo se basaba, en afirmación de Paolo Rossi , en una clara distinción entre la nómina de hombres sabios y la masa de incultos. 


En apoyo de esta tesis se aducía el conocido pasaje del evangelio de san Mateo (7,6) en el que se atribuye a Jesús la afirmación de no arrojar perlas a los puercos, interpretado como que lo que es precioso no es para todos,: la verdad debe ser mantenida en secreto y su difusión es peligrosa.

También tuvieron gran difusión en la Edad Media los Secreta Secretorum que se atribuían a Aristóteles. En forma de carta, Aristóteles revela a su discípulo Alejandro los secretos sólo reservados a los discípulos más íntimos.

Roger Bacon, afirma que los secretos de las ciencias no están escritos sobre pieles de cabra u oveja para que puedan ser accesibles a las multitudes.

Para que esto se modifique, tienen que cambiar bastantes cosas.


¿Cómo se produce el cambio hacia el valor de la divulgación de la ciencia? 

La ciudad y los personajes emergentes



El establecimiento de las ciudades medievales constituyó un marco para los intercambios comerciales y culturales y fue el marco también en el que nacieron las universidades.

La ciudades medievales surgen en el siglo XII, se multiplican en el XIII y se extienden por toda Europa en los siglos XIV y XV.

Pero esto, siendo muy importante no es suficiente. Aún durante el Renacimiento es dominante la impresión de que son pocos los elegidos que son capaces de captar la verdad.

Entre 1463 y 1464, en Florencia, Marsilio Ficino traduce los catorce tratados del Corpus Hermeticum,  que se atribuían al legendario Hermes Trimegistos, fundador de la religión egipcia, contemporáneo de Moisés y legendario maestro de Platón y Pitágoras.

Con estos textos se relaciona el gran renacimiento de la magia a finales del siglo XV y que se prolonga durante el siglo XVI.

El mago es el que sabe penetrar en una realidad infinitamente compleja en la que la naturaleza es un todo-vivo que contiene en sí misma un alma, y en la que cada objeto está colmado de simpatías ocultas que lo unen al todo.

La verdad se transmite a través del contacto personal mediante susurros y la comunicación directa entre maestro y discípulo es el instrumento privilegiado de su transmisión. No obstante, los libros de magia del Renacimiento son una mezcla en la que ya se muestran deseos de reforma de la cultura y aspiraciones a una renovación política.

No es el ambiente cultural de una ciudad como Florencia, dominado por la vuelta a un antiguedad perdida,  en el que van a producirse los cambios que llevarán hacia una nueva actitud ante el conocimiento científico. 

Para que se produzca el cambio de mentalidad tienen surgir personajes que no formaban parte de aquellos que dominaban el mundo de la cultura durante la Alta Edad Media: el santo, el monje, el médico, el militar, el artesano o el mago. Los nuevos personajes emergentes son el mecánico, el filósofo natural, el virtuoso o el libre experimentador.


El camino que lleva hacia el saber público no es en ningún caso fácil. Muchos artesanos e ingenieros del renacimiento refuerzan el valor del secretismo, esta vez por motivos económicos. Insisten en la conveniencia de mantener secretos sus propios descubrimientos.  Para vencer esta dificultad juegan un papel muy importante las patentes que aparecen a comienzos del siglo XV y que se incrementan de modo extraordinario en el XVI, y que dan confianza al inventor de que conservará una parte importante del beneficio de su invento, aunque este se haga público. 


Lo más importante para que la mentalidad cambie es la diferente actitud hacia el argumento de autoridad. Cualquier afirmación que se hiciera de acuerdo con el método de la escolástica debía cimentarse sobre la opinión de algún autor reconocido, pongamos Aristóteles, o mejor aún, de la Biblia.

No se reconoce, en principio, la capacidad para llegar a descubrir nada importante y desde luego nada nuevo por uno mismo, salvo que uno tenga la soberbia intelectual suficiente como para creer tal cosa. 

Sin embargo, los hechos pueden contradecir este estado de opinión. Si alguien demuestra, en la práctica, que tal o cual afirmación de los sabios antiguos es errónea, y que del resultado de un experimento se deduce otra cosa de la inicialmente afirmada, se puede concluir que los antiguos estaban en un error en ese punto. 


Tal es el caso de los maestros artesanos o de los ingenieros que idearon experimentos o que simplemente habían tenido constancia experimental de errores de la tradición. La crítica a los autores antiguos podía hacerse sobre la base de los hechos.

Tenemos pues, en primer lugar, un espacio nuevo: la ciudad medieval. Un espacio en el que surgen nuevos personajes  que tienen conocimientos prácticos que a veces contradicen a los dados por los antiguos, y éstos, en la medida que tienen suficiente influencia y reconocimiento en la comunidad en la que viven tienen también suficiente confianza en sí mimos para aceptar sus propios resultados como válidos y persuadir a los demás de esta creencia. Tener influencia social les permite organizarse y crear estados nuevos de opinión. Se forman sociedades científicas que se reúnen con reglas propias de comportamiento, adoptan sobre todo una postura crítica antes las afirmaciones recibidas, aunque sea una autoridad intelectual reconocida, como norma principal. La verdad no va unida a la autoridad de la persona que la enuncia sino únicamente a la evidencia de los experimentos y a la fuerza de las demostraciones.


El conocimiento al alcance de todos



Este estado de opinión va calando, no sólo entre los filósofos empiristas, sino también entre los filósofos racionalistas.


Descartes, al comienzo del “Discurso del Método”, afirma que la facultad de juzgar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso es igual por naturaleza a todos los hombres.

La distinción antigua entre la nómina de sabios y el resto se va desvaneciendo, puesto que, bien sea porque los sentidos nos informan correctamente de cómo es el mundo (dicen los empiristas), o bien, porque todos los hombres, por el hecho de serlo, poseen facultades e ideas innatas (dicen los racionalistas); en última instancia, el conocimiento está al alcance de todos. Una nueva mentalidad que irá extendiéndose, y que allí donde  arraiga tiene grandes consecuencias.

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ENTRADAS RELACIONADAS:

PROCESOS, MECANISMOS CAUSALES Y CLAVES DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL


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Abordar el mal desde una concepción positiva no significa decir que el mal sea "bueno", sino tratarlo como una entidad real , una...