lunes, 22 de diciembre de 2014

GUERRA DE LAS CIENCIAS DESPUÉS DEL CASO SOKAL

En los años noventa, la guerra de la ciencias toma la forma de un enfrentamiento entre los científicos que pertenecen al ámbito de la ciencias naturales y aquellos otros que juzgan este trabajo desde las ciencias sociales, o desde la sociología de la ciencia, o más en concreto desde los estudios sociales de la ciencia.


El caso Sokal


En 1996, y coincidiendo con la edición de un número monográfico de la revista Social Text sobre las «guerras de la ciencia», Alan Sokal, profesor de física de la Universidad de Nueva York, publicó  el ya famoso artículo titulado «Transgressing the boundaries: Toward a transformative hermeneutics of Quantum Gravity», germen de todo el asunto Sokal.


El verdadero debate se desató cuando a continuación Sokal publicó en la revista Lingua Franca un artículo titulado «A physicist experiments with cultural studies». En él desvelaban las claves de la parodia con la que pretendía poner en evidencia el ámbito de los estudios sociales de la ciencia.


El último acto de la representación lo compuso su artículo «Transgressing the boundaries: An afterword», publicado en la revista Dissent, donde Sokal explicaba las motivaciones e inquietudes que le llevaron a perpetrar tal simulacro intelectual.


A partir de ese momento, una oleada de menciones impresas y virtuales invadieron los medios académicos e intelectuales, ocupado muchas páginas en los principales periódicos y revistas, primero en los norteamericanos y, posteriormente, en los europeos.



Los años siguientes al caso Sokal ¿ La ciencia tiene que ver más con la naturaleza o con la cultura?


El caso Sokal recrudeció el enfrentamiento entre los dos frente combatientes en la guerra de las ciencias.


En opinión de Gieryn, (Policing STS: A boundary-work souvenir from the Smithsonian Exhibition, Cultural boundaries of science, 1996 y Credibility on the line, 1999) lo que entra en juego en estos enfrentamientos es el papel de la ciencia y de la tecnología en los sistemas democráticos modernos, pero también, algo quizás más problemático, está en juego quién está capacitado para pronunciarse sobre ello. No sería entonces un enfrentamiento entre la metodología de las ciencias sociales y el método científicos de las ciencias naturales, sino entre los científicos de uno y otro campo.


Los dos aspectos del enfrentamiento son importantes. Si la ciencia es cultura, las mejores herramientas para su comprensión son interpretativas, hermenéuticas, etnográficas, en las que los científicos sociales son expertos; si es una investigación sobre la naturaleza, las herramientas idóneas son los quarks, los aceleradores y las máquinas PCR,  en la que los especialistas son los científicos naturales.


Por otro lado, las caracterizaciones que cada uno de los bandos hace del otro es caricaturesca: unos dicen que los estudios de la ciencia niegan completamente que la realidad natural exista, los otros dicen que sus oponentes niegan que el contexto cultural o histórico influya en la ciencia
.


¿Conduce esto a alguna parte?



Para tratar de responder esta cuestión, R. Blanco, en un artículo publicado en la revista Reis, citaba a Mackenzie (1999:The science wars and the past’s quiet voices) que invoca  el «supuesto suma-cero» (zero-sum assumption), para decir que  las «guerras de la ciencia» difícilmente concluirán si no se supera una falacia epistemológica, que "las explicaciones sociales y las cognitivas se excluyen mutuamente  oponiéndose entre sí».
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GUERRAS DE LA CIENCIA,IMPOSTURAS INTELECTUALES Y ESTUDIOS DE LA CIENCIA

Rubén Blanco 
Universidad Autónoma de Madrid

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Dicho de otra manera, se considera posible utilizar ambos tipos de explicación (social y cognitiva) variando su peso en función de las circunstancias. Si por un lado las explicaciones sociales desvirtúan, atacan y emponzoñan la naturaleza excepcional del conocimiento científico, colocándolo en el mismo nivel que cualquier otro tipo de conocimiento; por otro lado,  las explicaciones cognitivas magnifican esa naturaleza única, singular y especial de la ciencia. se trataría de encontrar un equilibrio entre estas dos posiciones.


Visto de este modo, el caso Sokal habría dejado más fuerte al bando de las ciencias naturales, pero a la vez lo habría convertido en más dogmático y por lo tanto más vulnerable a la crítica que se le hace de no atender a los condicionamiento sociales de la investigación científica.
 


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