Gilles Deleuze escribe sobre Foucault, y al hacerlo el pensamiento de ambos crece con nuevos desarrollos conceptuales que vale la pena atender.
El sujeto cartesiano, el sujeto trascendental de Kant, ambos son conceptos que no se corresponden con algo real. Frente a ello se proponen procesos de subjetivación, que en el caso de Foucault son de resistencia y en el caso de Deleuze son de fluidez y de fuga.
El "Afuera"
Para Foucault (leído por Deleuze), el Afuera no es un lugar físico, sino el reino de lo impensado, de la fuerza pura y del azar. Es una línea de fuerza que no tiene forma, que es salvaje y que, si nos tocara directamente, nos destruiría o nos volvería locos. El Afuera es libertad pura, pero también es un caos que no podemos habitar tal cual.
Deleuze utiliza la metáfora del pliegue para explicar cómo se crea un "dentro". Imagina una hoja de papel que representa el Afuera. Si la hoja está estirada, no hay intimidad, no hay sujeto. Cuando plegamos esa hoja sobre sí misma, creamos un hueco, un espacio interior.
Ese espacio interior es lo que llamamos subjetividad. No es que tengamos un alma o un "yo" esencial dentro; lo que llamamos "yo" es simplemente una parte del afuera que ha sido doblada para crear una cavidad donde la fuerza puede descansar y reconocerse a sí misma.
La subjetivación como resistencia
Normalmente somos "sujetados" por el poder (la escuela, la cárcel, el hospital). Pero el proceso de subjetivación implica subjetivarse, plegar la línea por cuenta propia. Es crear un "adentro" que sea inalcanzable para el poder exterior. Al plegar la línea del Afuera, uno se convierte en dueño de sus propias fuerzas en lugar de ser solo un títere de las normas sociales: "La subjetivación es la producción de una existencia que no se puede reducir a los saberes establecidos ni a los poderes dominantes."
Plegar la línea del Afuera significa hacer que la fuerza se afecte a sí misma. En lugar de que el mundo te golpee y te moldee, tú tomas esa energía del exterior y la doblas para construir tu propia forma de vivir, tu propia "guarida" ética.
El Pliegue de Deleuze es una respuesta directa al anuncio de Foucault sobre la "muerte del hombre" al final de Las palabras y las cosas. Para que nazca el proceso de subjetivación (el pliegue), primero tiene que morir el "Hombre" (la estructura). El hombre que muere es el "Hombre" de la modernidad: un sujeto atrapado entre el saber (la biología, la economía, el lenguaje) y el poder
El Pliegue como la "Post-Muerte" del Hombre
Si el "Hombre" (del Humanismo) ha muerto, qué queda? Queda la fuerza. Al no haber ya un "modelo de hombre" que seguir, el individuo tiene que plegar la línea del Afuera, ese espacio de libertad caótica, por sí mismo. en el proceso de subjetivación, la vida deja de ser un objeto del poder (biopolítica) para convertirse en una obra de arte (estética de la existencia).
La diferencia entre Ser un "Sujeto" y la "Subjetivación"
El Sujeto es el que está "sujetado". Es el producto de las fuerzas externas. La Subjetivación es el proceso de crear un interior. No es un estado fijo (dice Deleuze), es un movimiento constante de plegado. Deleuze insiste en su libro Foucault: "El hombre ha muerto, pero el pliegue continúa". La muerte del hombre no es el fin de la existencia, sino el inicio de una libertad donde el ser humano ya no tiene una "esencia" que obedecer, sino una "existencia" que inventar.
Es el hecho de exista una naturaleza humana la que está puesta en entredicho. La naturaleza humana esencial está en Aristóteles, en los estoicos, en el cristianismo. Pues bien ese hombre definido por esas esencialidades se declara muerto. La muerte del hombre, entendida de esa manera, es la condición de posibilidad de la subjetivación. Solo cuando dejamos de creer que somos una "naturaleza humana" fija podemos empezar a plegar las fuerzas que nos rodean para construirnos de manera única.
El proceso de subjetivación en la biografía de Foucault
A menudo, la biografía es la manifestación más clara del concepto. Lo que Foucault tenía no era solo una cuestión de apariencia, sino lo que Deleuze llamaría una "intensidad de cuerpo". Foucault habitaba su propia teoría: era un hombre que había "plegado" su vida de una forma tan radical que su sola presencia física irradiaba una extraña soberanía. Foucault no solo escribía sobre el cuidado de sí; él se "producía" a sí mismo. Su imagen era icónica y deliberada: La calva reluciente, en una época de intelectuales de cabello revuelto y barbas existencialistas (como Sartre), Foucault iba perfectamente afeitado. Esa cabeza calva funcionaba como una superficie lisa, casi mineral. El cuello alto blanco: sus jerséis de cuello vuelto blancos o sus camisas impecables creaban un contraste visual absoluto con su rostro. Parecía un monje laico o un cirujano del pensamiento. Las gafas de montura gruesa, que enmarcaban una mirada que sus contemporáneos describían como "láser", capaz de diseccionar a su interlocutor.
El cuerpo como "Archivo Vivo"
Muchos testigos de sus clases en el Collège de France decían que Foucault no parecía estar "dando una lección", sino encarnando un hallazgo. Había una vibración de peligro en su voz. Deleuze decía que Foucault era un "vidente" que había regresado del "Afuera". Su presencia impactaba porque no se percibía como un profesor, sino como alguien que había bajado a los archivos de la locura, la prisión y la muerte, y había regresado transformado por ese contacto con el límite.
La Parresía (El hablar veraz)
En sus últimos años, Foucault estudió la parresía: el coraje de decir la verdad aunque cueste la vida. Quienes lo conocieron decían que su forma de hablar era despojada de adornos académicos innecesarios. Había una honestidad brutal y una falta de miedo que resultaba intimidante.Entrar en una habitación con Foucault era entrar en un espacio donde no había lugar para las convenciones sociales mediocres. Su presencia exigía una "verdad" inmediata.
La "Sonrisa de Máscara"
Foucault solía decir: "No me preguntéis quién soy, ni me pidáis que permanezca siendo el mismo".
Su impacto venía de esa elusividad. Era amable, reía con una risa metálica y estridente, pero siempre mantenía una distancia.
Esa distancia es lo que Deleuze llama el pliegue: Foucault tenía un "adentro" tan fuertemente construido que el mundo exterior no podía penetrarlo fácilmente. Esa autonomía total es lo que los demás percibían como un aura de poder o carisma.
Foucault impactaba porque era el ejemplo vivo de que el hombre puede dejar de ser un objeto del poder para convertirse en un sujeto soberano. Su cuerpo era la prueba de su filosofía: una forma de vida que se había inventado a sí misma después de la "muerte del hombre". "Foucault no era un hombre, era una línea de luz que atravesaba el siglo, dice Gilles Deleuze.
Las clases de Foucault en el Collège de France no eran simples lecciones académicas; eran acontecimientos (la diferencia entre acontecimiento y acción es, por cierto un tema clave en Foucault y Deleuze. Algo cambia en lo más profundo con el acontecimiento). Imagina una sala abarrotada, con gente sentada en el suelo y grabadoras amontonadas en el estrado como si fueran ofrendas.
El "Acontecimiento" del Pensamiento
Para Foucault, pensar no era repetir libros, sino ponerse en peligro. Sus clases eran el informe de sus batallas semanales con los archivos. No llegaba con conclusiones cerradas, sino con el rastro de su propia transformación. Los asistentes sentían que estaban presenciando el momento exacto en que una verdad era arrancada del silencio de la historia. No era un profesor hablando de la locura; era el pensamiento mismo sucediendo frente a ellos.
La desaparición del "Yo" (El Pliegue en el aula)
Foucault odiaba la idea del "maestro" como figura de autoridad personal. Al entrar, su ritual consistía en hablar a una velocidad vertiginosa: Sus frases eran perfectas, como cristales, pero lanzadas a un ritmo que apenas permitía tomar notas. Evitar el contacto visual prolongado: Se concentraba en sus papeles, pero con una intensidad que llenaba todo el espacio. Al final de la clase, huía de la sala. No permitía preguntas ni debates sociales. ¿Por qué? Porque para él, la subjetivación consistía en que el público se las arreglara con la verdad que él acababa de soltar, no en crear un vínculo de dependencia con su persona.
La "Función-Autor" como Máscara
Foucault utilizaba su erudición como una armadura. Sus datos eran tan precisos (citas de médicos del siglo XVIII, reglamentos de prisiones oscuros) que creaba un efecto de irrefutabilidad. Ese rigor extremo era su forma de plegar la línea del afuera: utilizaba el saber académico para blindarse y, a la vez, para atacar las certezas del presente.El impacto de su presencia venía de esa combinación: una fragilidad física evidente combinada con una solidez intelectual que parecía de acero.
El efecto en el público: Una subjetivación colectiva
Lo que Foucault lograba en esas habitaciones era que los oyentes experimentaran su propia "muerte del hombre". Al salir de una de sus clases, la gente solía sentirse desorientada. Foucault había destruido las categorías con las que entendían el sexo, la locura o la ley. Obligaba a cada uno a iniciar su propio proceso de "pliegue": a preguntarse quiénes eran después de que él hubiera dinamitado sus prejuicios."Entraba como si fuera un muro de luz y salía como si hubiera cometido un robo perfecto."
Un paralelismo con el Mártir y el Asceta
Foucault en el aula mezclaba ambos roles.
Como el mártir: Daba testimonio de una verdad peligrosa que cuestionaba al Estado y a la sociedad. Su cuerpo estaba allí, expuesto a la mirada de todos, como una prueba de su compromiso. Como el asceta: Su clase era un ejercicio de disciplina extrema, de renuncia a la vanidad del diálogo fácil, centrado únicamente en la búsqueda de la claridad.
Más sobre el Afuera
Precisar el "contenido" del Afuera es un reto, porque, por definición, el Afuera es lo que no tiene forma, ni nombre, ni medida. En la filosofía de Foucault (leída por Deleuze), el Afuera no contiene "cosas", sino fuerzas. Para entenderlo mejor, se puede decir que el Afuera es como la electricidad antes de entrar en una bombilla o en un motor: no es luz ni es movimiento todavía, es pura potencia indómita. El Afuera es el lugar de las fuerzas que aún no han sido capturadas por el Saber o el Poder. No hay objetos: En el Afuera no hay "locos", ni "criminales", ni "clases sociales". Esas son etiquetas que el Poder pone después. Hay intensidades: Es un flujo de energía, de deseo, de vida y de muerte que es "demasiado" para el ser humano. Si para Foucault, el pensamiento siempre ocurre dentro de una estructura (un "archivo"). El Afuera es todo aquello que nuestra época aún no puede pensar. Contiene las posibilidades de ser algo que todavía no imaginamos. Por eso, el contenido del Afuera es la Libertad absoluta, pero una libertad que quema porque no tiene barandillas. Deleuze explica que el Afuera tiene una estructura de batalla. No es un vacío pacífico; es un campo de fuerzas que chocan entre sí. Fuerza de afectar: La capacidad de impactar en algo. Fuerza de ser afectado: La capacidad de recibir un impacto. El contenido del Afuera es esta agitación incesante. Cuando una fuerza se encuentra con otra y "se dobla" sobre sí misma, es cuando aparece el Pliegue (la subjetividad). Aunque el Afuera es siempre el mismo (un océano de fuerzas), lo que "emite" hacia nosotros cambia. En la Época Clásica: El Afuera contenía la Sinrazón (el caos absoluto que amenazaba el orden de la lógica). En la Modernidad: El Afuera contiene la Vida, el Trabajo y el Lenguaje como fuerzas que desbordan al "Hombre".
En el Cristianismo Primitivo: El Afuera era la Presencia Divina o el Mal Absoluto (el demonio). El creyente plegaba esa fuerza externa para crear su alma. "El afuera es un afuera que es más lejano que cualquier mundo exterior, pero también más cercano que cualquier mundo interior." — Gilles Deleuze.
En resumen: ¿De qué está hecha la línea? La línea del Afuera está hecha de tiempo puro y de diferencia. Es lo que hace que el mundo no sea estático. Si no hubiera Afuera, todo sería repetición y control total. El Afuera es el "aire fresco" (a veces un huracán) que permite que algo nuevo ocurra. Es, en esencia, la Materia Prima de la Existencia antes de que la sociedad la convierta en "individuos útiles".
se podría decir que el afuera es como un conmoción en el status quo
Si el status quo es el orden, la calma y lo previsible (el "Adentro"), el Afuera es el rayo que cae y desestabiliza esa estructura. Pero para ser precisos desde la filosofía, podemos calificar esa "conmoción" de tres maneras:
1. El Afuera como "El Acontecimiento"
Para Foucault y Deleuze, el status quo es lo que ellos llaman la Actualidad (lo que ya está formado). El Afuera es el Acontecimiento: algo que irrumpe y que no puede ser explicado por las reglas de ayer.
Una revolución, un gran descubrimiento científico o una experiencia mística son "conmociones" porque vienen del Afuera.
No son parte del orden establecido; son lo que hace que el orden tenga que cambiar o romperse.
2. Una conmoción que "desquicia" el tiempo
El status quo vive en un tiempo lineal y controlado. El Afuera es una conmoción porque introduce un "tiempo otro".
Cuando te enfrentas a una experiencia límite (como el martirio que mencionabas o un amor arrollador), tu noción del tiempo del status quo (ir a trabajar, comer, dormir) se rompe.
Esa ruptura es la línea del Afuera golpeando tu realidad.
3. La conmoción como "Materia Prima" del cambio
Aquí es donde conectamos con el Pliegue:
Si el Afuera solo fuera una conmoción que nos golpea, nos destruiría (caos).
La subjetivación consiste en tomar esa conmoción —ese impacto que ha desestabilizado nuestro status quo personal— y, en lugar de dejar que nos disperse, plegarla.
Ejemplo: La persecución de Nerón es la conmoción (el Afuera). El cristiano no se deja destruir por ella, sino que la "pliega" y crea una nueva identidad (el sujeto cristiano).
¿Por qué es una conmoción necesaria?
Sin la conmoción del Afuera, el mundo sería un sistema cerrado, una repetición infinita de lo mismo. Seríamos robots del poder.
El Afuera es lo que garantiza que el futuro no sea igual al pasado.
Es una "conmoción" porque es la única fuerza capaz de agrietar los muros de lo que Foucault llamaba el Archivo (lo que se nos permite decir y pensar hoy).
En términos físicos: el status quo es la inercia; el Afuera es la aceleración que cambia la trayectoria.
En resumen
Sí, el Afuera es la conmoción del sistema, pero una conmoción que no viene de "otro planeta", sino que está siempre ahí, en el límite de lo que somos. Es la presión constante de lo posible sobre lo real.
¿Te parece que esta idea de "conmoción" ayuda a entender por qué Foucault decía que su trabajo era una "historia del presente"? (Es decir, buscar las conmociones que nos hicieron ser como somos hoy).
Vale es entonces como una fuerza externa que conmociona al situación de relación con el saber y con el poder, de un individuo, de un colectivo o de una comunidad.
. El Afuera es esa fuerza que "desquicia" las estructuras donde estamos cómodos (o atrapados).
Para Foucault y Deleuze, nuestra vida normal ocurre en un interior definido por dos coordenadas:
El Saber: Lo que es verdad (lo que la ciencia, la religión o la escuela dicen que somos).
El Poder: Lo que es ley (lo que se nos permite hacer, los castigos y las normas).
Cuando esa "fuerza externa" o conmoción aparece, lo que hace es agrietar esa relación. Aquí te explico cómo funciona esa conmoción en los tres niveles que mencionas:
1. En el Individuo (La crisis personal)
Es un evento que te obliga a dejar de ser quien eras.
Ejemplo: Una experiencia límite (una enfermedad, un duelo, un viaje radical).
La fuerza del Afuera golpea tu "saber" sobre ti mismo y el "poder" que ejerces sobre tu cuerpo. Para no desmoronarte, tienes que plegar esa fuerza y crear una nueva forma de ser (subjetivarte).
2. En el Colectivo (La resistencia)
Es cuando un grupo que estaba "sujetado" (clasificado por el saber y controlado por el poder) recibe una sacudida.
Ejemplo: Los presos en las cárceles o los pacientes en los psiquiátricos en los años 70.
La conmoción del Afuera (una revuelta, una nueva idea de justicia) rompe la relación previa. El colectivo ya no se ve a sí mismo como "delincuentes" (saber del poder), sino como sujetos en lucha. Plegan la opresión para convertirla en fuerza de resistencia.
3. En la Comunidad (La mutación histórica)
Es lo que cambia una época entera. Es una conmoción a gran escala.
Ejemplo: La caída del Imperio Romano o la llegada de la Peste Negra.
Estas fuerzas del Afuera son tan potentes que el Saber y el Poder de la época ya no sirven para explicar lo que pasa. La comunidad entera debe "plegar" esa nueva realidad para sobrevivir, dando lugar a una nueva era (como el paso del paganismo al cristianismo que hablábamos).
El esquema de la "Conmoción"
Podemos visualizarlo como una colisión:
El Estrato: Es el suelo firme (Saber/Poder) donde pisamos. Es rígido.
La Línea del Afuera: Es un viento huracanado que sopla sobre ese suelo.
El Pliegue: Es cuando, ante el viento, decidimos construir una vela o una tienda de campaña. Ese refugio es la subjetivación.
Sin la conmoción, no habría necesidad de plegar nada. Viviríamos estáticos. La subjetivación es la respuesta creativa a la violencia o la intensidad del Afuera.
Una última reflexión: El Afuera no es "malo"
Aunque hablamos de "conmoción", para Deleuze el Afuera es la fuente de toda salud. Un sistema sin Afuera es un sistema que se asfixia (totalitarismo). La salud de un individuo o de una comunidad se mide por su capacidad de "ir al Afuera" y regresar con un nuevo pliegue, una nueva forma de vida.